Long John Silver, la obra maestra del guionista Xavier Dorison y el dibujante Mathieu Lauffray, no es una simple adaptación de la literatura clásica, sino una expansión crepuscular, oscura y profundamente psicológica del mito creado por Robert Louis Stevenson en *La isla del tesoro*. Publicada originalmente en cuatro álbumes por la editorial Dargaud, esta serie se sitúa años después de los eventos narrados en la novela original, rescatando al pirata más icónico de la historia para lanzarlo a una última y desesperada odisea hacia lo desconocido.
La trama arranca en la Inglaterra del siglo XVIII. Lady Vivian Hastings es una mujer de la alta sociedad, tan refinada como implacable, que se encuentra en una posición desesperada. Su marido, Lord Byron Hastings, ha dilapidado la fortuna familiar en una expedición obsesiva hacia el Amazonas en busca de Guyanacapac, una ciudad legendaria hecha de oro. Tras años de silencio, llega una carta que confirma que Lord Hastings ha encontrado el tesoro, pero Vivian, embarazada y al borde de la ruina por las deudas de su esposo, decide no esperar a que él regrese para reclamar su parte. Es aquí donde entra en escena el viejo cocinero de a bordo, el hombre de la pierna de palo: Long John Silver.
Silver vive en las sombras de los muelles, manteniendo su aura de peligro y carisma intacta a pesar del paso del tiempo. Vivian y Silver sellan un pacto de sangre: ella financiará una expedición para saquear el tesoro de su propio marido y él reunirá a una tripulación de hombres capaces de cualquier atrocidad para lograrlo. El escenario principal de la obra es el *Neptune*, un navío que se convierte en una olla a presión donde conviven marineros leales a la corona, mercenarios sin escrúpulos y los viejos camaradas de Silver, quienes aún sueñan con la bandera negra.
El guion de Dorison destaca por su capacidad para deconstruir la figura del pirata romántico. Aquí no hay espacio para el heroísmo simplista. Silver es presentado como un depredador social, un manipulador maestro que entiende la naturaleza humana mejor que nadie. Su relación con Lady Vivian es el eje gravitacional del cómic; ambos son personajes amorales, movidos por la ambición y el instinto de supervivencia, que se respetan y se temen a partes iguales. A medida que el barco se adentra en el Atlántico y posteriormente en las densas y asfixiantes selvas del Amazonas, la narrativa vira desde la aventura marítima clásica hacia un relato de terror psicológico y supervivencia extrema.
Visualmente, Mathieu Lauffray realiza un trabajo prodigioso que redefine el género en el noveno arte. Su dibujo es sucio, detallado y atmosférico. Lauffray logra que el lector sienta el olor a salitre, la humedad de la bodega y el calor opresivo de la jungla. El diseño de Long John Silver es imponente: un gigante cansado pero letal, cuya mirada transmite una inteligencia fría. El uso de las sombras y la composición de las dobles páginas, especialmente en las escenas de tormentas o en el descubrimiento de ruinas ancestrales, eleva la obra a una escala épica difícil de igualar.
La obra también explora el fin de una era. Silver y sus hombres son los últimos vestigios de un mundo que se apaga, una época donde los mapas aún tenían espacios en blanco y los monstruos eran reales. Al enfrentarse a los misterios de Guyanacapac, el cómic introduce elementos de fantasía oscura que rozan lo sobrenatural, pero siempre manteniendo los pies en el barro y la sangre.
En resumen, *Long John Silver* es un ejercicio de narrativa adulta que respeta el material original de Stevenson mientras le otorga una pátina de realismo sucio y ambición desmedida. Es una historia sobre la codicia, el legado y la voluntad inquebrantable de un hombre que se niega a ser olvidado por la historia. Una pieza imprescindible del cómic europeo contemporáneo que cierra el ciclo del pirata más famoso de la ficción con una nota de absoluta maestría.