Los Angeles de Charlie

La incursión de *Los Ángeles de Charlie* en el noveno arte, específicamente bajo el sello de Dynamite Entertainment en su etapa más reciente (2018), representa un ejercicio de nostalgia bien ejecutado que busca capturar la esencia de la serie de televisión original de los años 70, pero adaptándola al ritmo y las posibilidades narrativas del cómic contemporáneo. Escrito por John Layman y dibujado por Joe Eisma, este volumen se aleja de las reinterpretaciones modernas o cinematográficas para situarse directamente en la cronología y estética de la era dorada de la agencia Townsend.

La historia se sitúa en el Los Ángeles de 1970. La premisa respeta escrupulosamente el canon establecido: tres mujeres con formación policial y habilidades excepcionales —Sabrina Duncan, Jill Munroe y Kelly Garrett— trabajan como investigadoras privadas para un misterioso benefactor, Charlie Townsend, a quien nunca ven y con quien se comunican exclusivamente a través de un altavoz. Bajo la supervisión directa de John Bosley, el enlace de la agencia, las Ángeles se ven envueltas en una trama de espionaje internacional que comienza con una misión aparentemente rutinaria pero que escala rápidamente hacia una conspiración global.

El conflicto central arranca cuando la agencia recibe el encargo de investigar una serie de robos tecnológicos de alto nivel que apuntan a una organización con recursos ilimitados. A diferencia de los episodios televisivos, donde las limitaciones presupuestarias restringían la acción, el cómic aprovecha la libertad del medio para llevar a las protagonistas a través de diversas localizaciones internacionales, desde casinos de lujo en Europa hasta bases secretas ocultas. La narrativa se estructura de forma episódica pero mantiene un hilo conductor sólido que explora la dinámica de grupo y la complementariedad de sus habilidades: Sabrina aporta el pensamiento estratégico y el liderazgo; Jill, la audacia y la destreza física; y Kelly, la intuición y la capacidad de infiltración en entornos hostiles.

Visualmente, el cómic es una carta de amor a la estética de los setenta. Joe Eisma utiliza un trazo limpio y dinámico que prioriza la expresividad de los personajes y la fluidez de las secuencias de acción. El diseño de vestuario, los vehículos y la arquitectura están meticulosamente documentados para sumergir al lector en la época, utilizando una paleta de colores saturados que evoca la cinematografía de la televisión de aquellos años. No se trata de una parodia, sino de una recreación estilizada que respeta el tono de "aventura de espías" con toques de humor ligero y situaciones de peligro inminente.

El guion de Layman destaca por su capacidad para manejar el diálogo rápido y la exposición de la trama sin ralentizar el ritmo. La relación entre las tres protagonistas es el núcleo emocional de la obra; se presenta una sororidad orgánica donde la confianza mutua es la herramienta principal para resolver los casos. El misterio de la identidad de Charlie se mantiene como un elemento de fondo que añade una capa de intriga constante, mientras que Bosley actúa como el ancla pragmática del equipo, proporcionando el apoyo logístico necesario en cada misión.

En esta versión impresa, las Ángeles se enfrentan a enemigos que desafían su ingenio, obligándolas a utilizar disfraces, tecnología de la época y combate cuerpo a cuerpo. La trama evita caer en soluciones fáciles, presentando rompecabezas lógicos y situaciones de suspense que requieren que el equipo trabaje al unísono. El cómic logra expandir el universo de la franquicia al permitir secuencias de acción de gran escala que habrían sido imposibles de filmar en 1976, manteniendo siempre la fidelidad a los personajes originales.

En resumen, el cómic de *Los Ángeles de Charlie* funciona como un "episodio perdido" de alto presupuesto. Es una obra que apela tanto al lector veterano que busca reencontrarse con las encarnaciones clásicas de los personajes, como al nuevo lector interesado en el género de espionaje retro. Sin necesidad de recurrir a giros argumentales que traicionen el material de origen, la obra se consolida como una

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