Cinderella – Serial Killer Princess

Dentro del vasto y complejo multiverso de Zenescope Entertainment, pocas figuras resultan tan magnéticas, aterradoras e impredecibles como la protagonista de "Cinderella: Serial Killer Princess". Esta obra se aleja radicalmente de cualquier interpretación clásica o edulcorada del personaje de los hermanos Grimm o de Perrault, situando a Cenicienta —conocida en este universo simplemente como Cindy— en el centro de una narrativa cargada de humor negro, violencia extrema y una deconstrucción total del arquetipo de la princesa de cuento de hadas.

La trama de este cómic se sitúa firmemente dentro del canon de *Grimm Fairy Tales*, pero funciona como una pieza de carácter independiente que explora la psique de una de las villanas (o antiheroínas, según se mire) más queridas por los lectores de la editorial. En esta entrega, Cindy no busca un baile real ni un zapato de cristal; su motivación es mucho más visceral y caótica. Tras haber servido a la Horda Oscura y haber demostrado ser una de las asesinas más eficientes de todos los reinos, Cindy se encuentra en una posición donde su sed de sangre y su inestabilidad mental la convierten en un peligro tanto para sus enemigos como para sus supuestos aliados.

La sinopsis nos presenta a una Cenicienta que ha abrazado plenamente su naturaleza como sociópata de alto funcionamiento. La historia arranca con Cindy en una misión de "limpieza". En un mundo donde los personajes de los cuentos de hadas caminan entre los humanos y las fronteras entre las dimensiones son porosas, ella es la herramienta perfecta para eliminar amenazas que otros no se atreven a tocar. Sin embargo, Cindy no es una mercenaria común. Su modus operandi está teñido por una teatralidad macabra y un narcisismo patológico que la lleva a convertir cada asesinato en una declaración de intenciones.

A lo largo de las páginas, el lector acompaña a Cindy en una cacería que la lleva a enfrentarse a otras figuras icónicas del folclore, todas ellas reimaginadas bajo la lente oscura y madura de Zenescope. El conflicto central no solo reside en los enfrentamientos físicos, que están ilustrados con un nivel de detalle y gore característico de la serie, sino en la lucha de Cindy por mantener su autonomía en un tablero de juego donde entidades poderosas intentan controlarla. Ella es una fuerza de la naturaleza anárquica; no responde ante reyes ni ante fuerzas oscuras si estas se interponen en su camino o, peor aún, si la aburren.

El guion destaca por su capacidad para equilibrar la acción frenética con monólogos internos que revelan la retorcida lógica de la protagonista. Cindy es consciente de su belleza y de su estatus, y utiliza estas herramientas como armas de distracción. El cómic explora cómo una víctima de traumas pasados —haciendo eco de los abusos sufridos en su historia original— puede transformarse en un victimario implacable que rechaza cualquier intento de redención. Aquí no hay una búsqueda de perdón, sino una aceptación absoluta del caos.

Visualmente, "Cinderella: Serial Killer Princess" mantiene el estándar de alta calidad de Zenescope, con diseños de personajes que enfatizan tanto la sensualidad como la peligros

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