Pluma al viento, la obra firmada por el guionista Patrick Cothias y el dibujante André Juillard, representa uno de los hitos más significativos del cómic histórico europeo de finales del siglo XX. Publicada en España por Norma Editorial dentro de su emblemática colección Cimoc Extra Color, esta serie de cuatro álbumes funciona como la continuación directa y necesaria de la aclamada saga *Las 7 vidas del Gavilán*. Si aquella primera parte sentó las bases del drama de capa y espada con un realismo crudo, *Pluma al viento* expande ese universo llevando la narrativa hacia nuevos horizontes geográficos y emocionales.
La trama se sitúa en la primera mitad del siglo XVII y sigue los pasos de Ariane de Troïl, una de las heroínas más complejas y fascinantes del noveno arte. Tras los traumáticos eventos que cerraron el ciclo anterior, Ariane se encuentra en una búsqueda desesperada de identidad y de su propio padre, el caballero Gabriel de Troïl. La historia arranca en una Francia convulsa, marcada por las intrigas palaciegas y las secuelas de las guerras de religión, pero pronto traslada su eje central hacia la Nueva Francia (el actual Canadá). Este cambio de escenario es fundamental: pasamos de la sofisticación decadente de la corte y los castillos franceses a la naturaleza salvaje, indómita y brutal del Nuevo Mundo.
A lo largo de los cuatro volúmenes que componen este arco —*La loca y el asesino*, *El trueno y el rayo*, *Ni Dios ni diablo* y *El destino de los Troïl*—, Cothias teje una red de destinos cruzados donde la Historia con mayúsculas se entrelaza con las miserias humanas. El guion no escatima en mostrar la dureza de la colonización, el choque cultural con las tribus indígenas y la lucha por la supervivencia en un entorno donde las leyes de la civilización europea carecen de valor. Ariane, vestida a menudo de hombre para sobrevivir y perseguir sus objetivos, encarna la resistencia frente a un destino que parece empeñado en destruirla.
El apartado gráfico de André Juillard es, sencillamente, magistral. En *Pluma al viento*, Juillard alcanza una madurez artística prodigiosa. Su estilo, heredero de la línea clara pero dotado de un realismo y una elegancia académica, es capaz de retratar con la misma precisión el detalle de un jubón de seda que la inmensidad de un bosque nevado en Quebec. La narrativa visual es fluida y cinematográfica, destacando especialmente en el diseño de personajes; las expresiones de Ariane transmiten una melancolía y una determinación que no necesitan de palabras. El color, fundamental en la edición de Cimoc Extra Color, refuerza la atmósfera de cada volumen, diferenciando claramente la luz otoñal de Francia de los tonos fríos y cortantes del invierno canadiense.
Uno de los grandes aciertos de la obra es cómo maneja el concepto del "héroe". Aquí no hay figuras inmaculadas. Tanto Ariane como los personajes secundarios —incluyendo al enigmático Beau de Saint-Savin— están movidos por el rencor, el amor obsesivo o la simple necesidad de huir de un pasado asfixiante. Cothias utiliza la figura del Gavilán no solo como un símbolo de justicia o venganza, sino como una sombra que planea sobre toda la estirpe de los Troïl, marcando sus vidas de forma indeleble.
En conclusión, los cuatro volúmenes de *Pluma al viento* son una pieza esencial para cualquier amante del cómic de calidad. Es una obra que exige una lectura atenta para apreciar todas las capas de su trama política y personal. No es solo un cómic de aventuras; es un estudio sobre la libertad individual, el peso de la herencia familiar y la colisión entre dos mundos. La edición en la colección Cimoc Extra Color permite disfrutar de un formato que respeta la espectacularidad del dibujo de Juillard, consolidando esta serie como un referente absoluto de la historieta franco-belga contemporánea. Una lectura imprescindible que cierra círculos mientras abre interrogantes sobre la naturaleza humana en tiempos de cambio.