Dentro del vasto universo expandido de *Starship Troopers*, que ha encontrado en el noveno arte un terreno fértil para explorar las aristas más crudas de la guerra interplanetaria, destaca con luz propia la obra titulada "Starship Troopers: La mano del muerto" (*Dead Hand*). Publicada originalmente por la editorial Markosia, esta entrega se aleja de la épica heroica para sumergirse en las profundidades del horror militar y la desesperación táctica, consolidándose como una pieza de culto para los seguidores de la franquicia iniciada por Robert A. Heinlein y popularizada visualmente por Paul Verhoeven.
La trama de este cómic, escrita por Cy Dethan y magistralmente ilustrada por Paul Green, nos sitúa en un escenario de pesadilla que encapsula la esencia de la Infantería Móvil: la lucha por la supervivencia en entornos donde el ser humano es, por definición, un elemento extraño y prescindible. La historia sigue a un pelotón de soldados de la Federación que es desplegado en un puesto avanzado remoto, un enclave que ha dejado de emitir señales y cuya importancia estratégica es vital para el esfuerzo bélico contra la amenaza Arácnida.
El título, "La mano del muerto", no es una mera referencia al azar o al póker, sino que alude directamente a un protocolo de seguridad militar de "último recurso". En el contexto de la obra, este concepto se manifiesta como un sistema de defensa automatizado diseñado para activarse solo cuando la presencia humana ha sido erradicada o el control de la base se ha perdido por completo. El conflicto central surge cuando el pelotón protagonista llega al lugar y se encuentra atrapado en una zona gris: deben enfrentarse no solo a las hordas de insectos gigantes que acechan en las sombras, sino también a la posibilidad de que su propia tecnología los considere ya como bajas de guerra, activando mecanismos de aniquilación total que no distinguen entre aliados y enemigos.
Narrativamente, el cómic destaca por su ritmo asfixiante. Cy Dethan logra transmitir la claustrofobia de una base fortificada que se convierte en una ratonera. A diferencia de otras entregas de la serie, aquí el énfasis no está en las grandes batallas a campo abierto, sino en la tensión psicológica de los soldados. Se explora la deshumanización del combatiente y la fragilidad de la cadena de mando cuando la muerte es una certeza estadística. Los personajes, encabezados por figuras como el sargento Vanauken, están retratados con un realismo sucio; son hombres y mujeres marcados por el cinismo, cuya única motivación es cumplir la misión para la que han sido condicionados, incluso si eso implica enfrentarse a una maquinaria burocrática y militar que ya los ha dado por muertos.
Visualmente, el trabajo de Paul Green es excepcional y fundamental para el tono de la obra. Su estilo se aleja de la limpieza estética de la propaganda de la Federación para mostrar una realidad visceral. El diseño de los Arácnidos es aterrador, enfatizando su naturaleza alienígena y letal, mientras que el diseño de las armaduras y la tecnología humana luce desgastado y funcional. El uso de las sombras y la composición de las viñetas refuerzan esa sensación de "horror de supervivencia" que impregna cada página, logrando que el lector sienta la misma incertidumbre que los protagonistas ante lo que acecha en el siguiente corredor oscuro.
"La mano