Sangre de Dragón (*Sang de Dragon*) es una de las obras más representativas de la vertiente fantástica del cómic franco-belga contemporáneo. Guionizada por Jean-Luc Istin y dibujada por Guy Michel, esta serie se desmarca de la fantasía heroica convencional para proponer una hibridación de géneros: el relato de piratería clásica del siglo XVIII fusionado con la mitología celta y el folklore fantástico. La obra, publicada originalmente por la editorial Soleil y traída al mercado hispanohablante en cuidados volúmenes integrales, se ha consolidado como un referente para los lectores que buscan aventuras épicas con un tono adulto y oscuro.
La trama se centra en la figura de Hannibal Meriadec, un capitán pirata de origen bretón, carismático, implacable y atormentado, que comanda el navío *Mac Lir*. A diferencia de otros bucaneros literarios cuyo único motor es el oro o la venganza política, Meriadec está impulsado por una búsqueda mística y personal. El eje central de la narrativa es la localización de la legendaria "Sangre de Dragón", una sustancia de propiedades casi divinas que, según las leyendas, otorga un poder inimaginable o la capacidad de alterar el destino mismo. Sin embargo, para Hannibal, esta búsqueda no es un capricho de codicia, sino una necesidad vital vinculada a un pasado oscuro y a una deuda espiritual que arrastra desde hace años.
El mundo de *Sangre de Dragón* es una construcción fascinante donde la historia real y el mito coexisten de forma orgánica. La narración nos sitúa en una época donde la pólvora y el acero de los imperios coloniales dominan los mares, pero donde las antiguas criaturas de las leyendas —elfos, enanos, dragones y deidades olvidadas— aún respiran en los rincones inexplorados del mapa. Istin utiliza el folklore de Bretaña como cimiento, integrando elementos como el Ankou (la personificación de la muerte) y las Sidhe, alejándolas de la visión edulcorada para presentarlas como entidades peligrosas, antiguas y ajenas a la moral humana.
El desarrollo de la historia se estructura en ciclos narrativos que permiten profundizar en la tripulación del *Mac Lir*. Este grupo de personajes secundarios no funciona meramente como trasfondo; cada uno aporta una perspectiva distinta sobre la lealtad y la supervivencia. Destaca especialmente la relación de Hannibal con Selina, una elfa que rompe los arquetipos del género, aportando una tensión constante entre la lógica mágica y la brutalidad del mundo pirata. La dinámica entre los personajes se ve constantemente puesta a prueba por amenazas que van desde flotas navales enemigas hasta horrores abisales y maldiciones ancestrales.
Visualmente, el trabajo de Guy Michel es fundamental para la inmersión en la obra. Su dibujo se caracteriza por un detallismo meticuloso, especialmente visible en la arquitectura de los navíos de línea y en la representación de los puertos de la época. Michel logra capturar la inmensidad y la peligrosidad del océano, utilizando encuadres cinematográficos que realzan la escala de las batallas navales. El diseño de las criaturas fantásticas huye de lo genérico, optando por una estética orgánica y, en ocasiones, grotesca, que refuerza el tono de "fantasía oscura" de la serie. El color juega un papel narrativo crucial, alternando entre los azules gélidos de las tormentas en alta mar y los tonos cálidos y densos de las tabernas o las selvas místicas.
En términos de guion, Jean-Luc Istin maneja un ritmo ágil pero denso en información. No se limita a la acción física, sino que dedica espacio a la introspección de Meriadec a través de monólogos internos que revelan su complejidad psicológica. La serie explora temas como la decadencia de la magia frente al avance del racionalismo humano, la redención y el peso