En el vasto y salvaje escenario de la América del Norte del siglo XVIII, 'Dead Reckoning – Contagio' se presenta como una obra que subvierte los tropos del género histórico para adentrarse en el horror más visceral. Escrita por Roger Seiter e ilustrada por Vincent Wagner, esta novela gráfica nos sitúa cronológicamente en el año 1755, en plena Guerra Franco-India, un conflicto que ya de por sí era brutal y despiadado, pero que aquí sirve como telón de fondo para una amenaza mucho más oscura.
La trama nos sumerge en los densos y opresivos bosques de Pensilvania. Mientras las potencias coloniales de Francia y Gran Bretaña luchan encarnizadamente por el control del Nuevo Mundo, una fuerza desconocida comienza a alterar el curso de la historia. No se trata de una nueva estrategia militar ni de una emboscada de las tribus nativas aliadas a uno u otro bando, sino de un mal biológico —el "Contagio"— que reanima a los caídos en combate, convirtiéndolos en depredadores insaciables que no responden a banderas ni a tratados de paz.
El relato sigue a un grupo dispar de supervivientes, entre los que destacan exploradores curtidos y soldados que deben aprender a colaborar a pesar de sus lealtades enfrentadas. La narrativa se aleja de la épica bélica tradicional para centrarse en la claustrofobia de los espacios abiertos. El bosque, que en otros relatos históricos es un aliado para el sigilo y la táctica, se transforma aquí en una trampa mortal donde cada sombra y cada crujido de hojas secas pueden ocultar a un ser que ha regresado de la muerte. La misión de los protagonistas deja de ser la conquista de un territorio o la defensa de un fuerte para convertirse en una carrera desesperada por la supervivencia pura en un entorno donde la civilización es apenas un recuerdo lejano.
Uno de los pilares fundamentales de 'Dead Reckoning' es su apartado visual. Vincent Wagner utiliza un estilo en blanco y negro de alto contraste que acentúa la crudeza del entorno y la desesperanza de la situación. El uso de las sombras no es meramente estético; es una herramienta narrativa que oculta el horror hasta que es demasiado tarde, obligando al lector a compartir la paranoia de los personajes. La ausencia de color refuerza la sensación de un invierno moral y físico, donde la nieve y la sangre se mezclan en una paleta de grises desoladores. El dibujo detalla con precisión tanto la indumentaria y el armamento de la época como la degradación física de los infectados, logrando un equilibrio perfecto entre el rigor histórico y el horror gráfico.
La obra explora con inteligencia cómo las estructuras sociales y militares de la época se desmoronan ante lo inexplicable. Los prejuicios raciales, las jerarquías de mando y las enemistades ancestrales se ponen a prueba cuando el enemigo común es una plaga que iguala a todos en la muerte. Seiter maneja el ritmo con maestría, alternando secuencias de tensión silenciosa y diálogos cargados de fatalismo con explosiones de violencia gráfica que mantienen una tensión constante.
'Dead Reckoning – Contagio' no es simplemente otro cómic de zombis en un entorno inusual. Es un ejercicio de género que utiliza el contexto histórico para elevar la vulnerabilidad del ser humano. La fragilidad de la tecnología del siglo XVIII —mosquetes de un solo disparo que tardan una eternidad en recargarse, comunicaciones que dependen de mensajeros a pie y una medicina rudimentaria— amplifica exponencialmente el peligro de la infección. Es una obra cruda, atmosférica y profundamente inmersiva que redefine el concepto de "frontera" no como un límite geográfico, sino como la delgada línea que separa la supervivencia de la extinción total en un