Jim Starlin es una figura fundamental en la historia del noveno arte, reconocido principalmente por su capacidad para tejer epopeyas cósmicas y reflexiones metafísicas dentro del género de superhéroes. Sin embargo, una de sus creaciones más personales, crudas y alejadas de las restricciones de las grandes editoriales es, sin duda, la saga de *Breed*. Con el lanzamiento de *Breed III*, Starlin cierra una trilogía que comenzó en la década de los 90, ofreciendo una conclusión que amalgama el horror sobrenatural, la acción visceral y la filosofía existencialista que caracteriza su obra.
La premisa de *Breed III* se asienta sobre los cimientos de su protagonista, Raymond Breed. Raymond no es un héroe al uso; es un veterano de la guerra de Vietnam que, tras una serie de eventos traumáticos, descubre una verdad devastadora sobre su propia naturaleza: no es completamente humano. Raymond es un híbrido, un mestizo nacido de la unión entre un ser humano y una raza de entidades demoníacas ancestrales conocidas como los "Breed". Estas criaturas, que habitan en dimensiones paralelas y se alimentan del sufrimiento y la esencia de la humanidad, han estado infiltradas en nuestra sociedad desde tiempos inmemoriales, manipulando el curso de la historia para sus propios fines oscuros.
En esta tercera entrega, la narrativa retoma la odisea de Raymond tras un prolongado periodo de ausencia. El protagonista ha pasado años lidiando con la dualidad de su existencia, intentando reprimir sus instintos más oscuros mientras huye de aquellos que desean utilizarlo como una pieza de ajedrez en una guerra interdimensional. No obstante, el destino en la obra de Starlin nunca es algo de lo que se pueda escapar fácilmente. Las fuerzas que acechan en las sombras, lideradas por figuras de un poder inconmensurable, han iniciado su movimiento final para reclamar la Tierra y subyugar todas las realidades adyacentes.
El conflicto en *Breed III* escala rápidamente de lo personal a lo universal. Raymond se ve obligado a salir de su retiro para enfrentarse no solo a sus parientes demoníacos, sino también a las ramificaciones de sus propias decisiones pasadas. La trama se desarrolla a través de múltiples planos de existencia, donde las leyes de la física y la moralidad se desdibujan. Starlin utiliza este escenario para explorar temas recurrentes en su bibliografía: la lucha del individuo contra un destino predeterminado, la corrupción que conlleva el poder absoluto y la búsqueda de redención en un universo que parece inherentemente hostil.
Visualmente, *Breed III* es un testimonio del estilo inconfundible de Starlin. Como autor integral (guionista y dibujante), logra una sinergia perfecta entre el texto y la imagen. Sus composiciones de página son dinámicas y cargadas de una energía cinética que hace que las secuencias de combate resulten brutales y tangibles. El diseño de las criaturas y los entornos dimensionales ev