Los Gentlemen, la obra escrita por Franck Picard e ilustrada por Olivier Pont, es una de las propuestas más frescas y humanas dentro del género de los atracos y la comedia de enredos en el cómic europeo contemporáneo. A lo largo de sus seis entregas, la serie nos sumerge en una premisa que, si bien parte de tropos conocidos del cine de robos sofisticados, se desmarca rápidamente gracias a la particular naturaleza de sus protagonistas y al trasfondo social que subyace en cada una de sus páginas.
La historia nos presenta a cuatro hombres que comparten una característica fundamental: todos han superado la barrera de los setenta años y residen en una institución para la tercera edad. Sin embargo, lejos de aceptar el papel pasivo y melancólico que la sociedad suele asignar a los ancianos, este grupo decide rebelarse contra la invisibilidad y el tedio de su rutina diaria. Lo que comienza como una forma de matar el tiempo y recuperar la sensación de estar vivos, pronto se convierte en una serie de planes meticulosos para llevar a cabo golpes delictivos de guante blanco.
El núcleo de la narrativa reside en la dinámica de este cuarteto. Cada uno de los miembros aporta una habilidad específica derivada de su vida pasada, conformando un equipo equilibrado que recuerda a las grandes bandas del cine clásico, pero con las limitaciones físicas y los achaques propios de su edad. Tenemos al cerebro estratega, al experto en tecnología, al hombre de acción y al seductor, todos ellos reinterpretados bajo el prisma de la senectud. Esta vulnerabilidad física es, precisamente, uno de los motores de la tensión en el cómic: el lector no solo teme que sean descubiertos por la policía, sino que su propio cuerpo les falle en el momento crítico de una huida o una infiltración.
A nivel argumental, los seis números que componen este arco exploran la preparación y ejecución de diversos objetivos. No obstante, el guion de Picard no se limita a la mecánica del robo. El motor real de Los Gentlemen es la búsqueda de dignidad y la lucha contra la obsolescencia. Los protagonistas no roban por una necesidad económica acuciante, sino por el desafío intelectual y la descarga de adrenalina que les devuelve la identidad que el mundo exterior les ha arrebatado. La residencia de ancianos, que debería ser su refugio final, se transforma en su base de operaciones secreta, creando un contraste constante entre la calma institucional y la agitación de sus actividades clandestinas.
El apartado visual de Olivier Pont es fundamental para entender el tono de la obra. Su dibujo huye del realismo rígido para abrazar una expresividad que oscila entre la caricatura amable y el dinamismo del cómic de aventuras. Pont logra dotar a los rostros de los protagonistas de una profundidad asombrosa; cada arruga y cada gesto transmiten décadas de experiencia, cansancio y, sobre todo, una chispa de picardía que se niega a apagarse. El diseño de escenarios y el uso del color refuerzan la atmósfera de la serie, pasando de los tonos cálidos y algo apagados de la residencia a la paleta vibrante y nocturna de sus incursiones delictivas.
A medida que avanzan los números, la trama se complica con la entrada de personajes secundarios que ponen en jaque la seguridad del grupo, incluyendo investigaciones policiales y conflictos éticos internos. La serie maneja con maestría el equilibrio entre el humor —a menudo negro y autocrítico— y los momentos de introspección sobre la pérdida, la soledad y la importancia de la amistad en el tramo final de la vida.
En resumen, Los Gentlemen 1-6 es un ejercicio narrativo que utiliza el género del *heist* como vehículo para realizar una crítica mordaz a la marginación de los mayores en la sociedad moderna. Es una obra que celebra la vitalidad, la inteligencia y la camaradería, demostrando que el ingenio no tiene fecha de caducidad y que, a veces, los criminales más peligrosos son aquellos a los que nadie se molesta en mirar dos veces. Sin recurrir a giros imposibles o violencia gratuita, Picard y Pont construyen un relato sólido, divertido y profundamente conmovedor sobre cuatro hombres que decidieron que su último acto no sería un suspiro, sino un golpe maestro.