Beatifica Blues

Beatifica Blues es una de las obras más singulares y atmosféricas del cómic europeo de mediados de los años 80, fruto de la colaboración entre dos gigantes del medio: el guionista belga Jean Dufaux y el dibujante polaco Grzegorz Rosiński. Publicada originalmente en 1986, esta obra se aleja de los cánones tradicionales de la ciencia ficción de la época para adentrarse en un terreno donde el existencialismo, la decadencia post-industrial y la lírica visual se entrelazan de forma indisoluble.

La trama nos sitúa en un futuro indeterminado, en un mundo que ha colapsado bajo el peso de su propia inercia. La civilización, tal como la conocemos, ha quedado fragmentada en dos realidades opuestas. Por un lado, existe Beatifica, una ciudad mítica, un enclave de orden, limpieza y supuesta perfección que actúa como el último refugio de la humanidad privilegiada. Por otro lado, se extiende el "Exterior", un desierto vasto y polvoriento poblado por parias, máquinas oxidadas y los restos de una cultura consumista que ya no tiene qué consumir.

El protagonista de la historia es un hombre solitario, un conductor que recorre estas tierras baldías al volante de un coche clásico, un símbolo anacrónico de un pasado glorioso que se niega a desaparecer. Su misión, aparentemente sencilla pero cargada de simbolismo, es transportar a una joven hacia la seguridad de Beatifica. Sin embargo, en el universo de Dufaux, el viaje físico es siempre un reflejo de un viaje interior. El camino hacia la ciudad prometida no es solo una travesía a través de peligros geográficos o bandas de saqueadores, sino una lucha contra el "Blues", un estado de ánimo que en este cómic cobra una dimensión casi física y metafísica.

El concepto del "Blues" es el eje central de la obra. No se trata solo de un género musical, sino de una melancolía contagiosa, una enfermedad del alma que impregna el aire y que parece emanar de los restos de la vieja tecnología. Es una fuerza que empuja a los personajes hacia la desesperación o hacia una búsqueda desesperada de sentido en un mundo que ha perdido su norte. La música, de hecho, juega un papel narrativo fundamental, marcando el ritmo de las viñetas y la cadencia de los diálogos, que a menudo son parcos, dejando que sea la atmósfera la que hable.

Visualmente, *Beatifica Blues* supuso una ruptura y una evolución radical para Grzegorz Rosiński. Conocido mundialmente por el estilo detallista y de línea clara de *Thorgal*, aquí el artista polaco experimenta con una técnica mucho más pictórica y visceral. Rosiński utiliza el color y la mancha para construir un mundo sucio, granulado y profundamente evocador. Sus paisajes no son meros fondos; son extensiones del estado mental de los protagonistas. El uso de los ocres, los azules metálicos y las texturas de óxido crea una sensación de claustrofobia a cielo abierto que define la identidad visual de la obra.

El guion de Dufaux evita las explicaciones excesivas. No se nos narra detalladamente cómo cayó el mundo ni cuáles son las reglas políticas exactas de Beatifica. En su lugar, el autor opta por una narrativa fragmentada, casi onírica, donde los encuentros con personajes secundarios —seres deformados por la soledad o por la ambición— sirven para construir un mosaico de la condición humana en situaciones límite. La obra explora temas como la pérdida de la memoria colectiva, la búsqueda de la pureza en un entorno corrupto y la inevitable atracción hacia lo que nos destruye.

*Beatifica Blues* no es un cómic de acción trepidante, aunque contenga momentos de tensión y violencia. Es una obra de ritmo pausado, diseñada para ser leída como se escucha un disco de jazz o blues: prestando atención a los matices, a los silencios y a la emoción que subyace bajo la superficie

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