*Golias*, la obra escrita por Loo Hui Phang e ilustrada por Bertrand Gatignol, se erige como una de las propuestas más singulares y visualmente potentes de la historieta europea contemporánea. Publicada originalmente bajo el sello de la editorial francesa Futuropolis, esta novela gráfica se aleja de los cánones establecidos de la fantasía heroica tradicional para proponer una deconstrucción del mito, el poder y la identidad. A través de una narrativa que combina la épica clásica con una sensibilidad moderna, los autores presentan una historia que es tanto un viaje físico por tierras inhóspitas como una exploración psicológica de su protagonista.
La trama se sitúa en un reino antiguo, donde el orden social y político se ve fracturado por la traición. El protagonista, Golias, es el joven heredero al trono, un príncipe que dista mucho de la imagen del guerrero imponente que su nombre podría sugerir en el imaginario colectivo. Golias es un individuo menudo, de rasgos finos y carácter introspectivo, cuya vida cambia radicalmente tras el asesinato de su padre, el Rey, a manos de su propio tío. Este acto de regicidio y usurpación lanza al joven príncipe al exilio, obligándolo a abandonar la seguridad de palacio para enfrentarse a un mundo exterior que desconoce y que se rige por leyes mucho más brutales que las de la corte.
El núcleo de la obra reside en la subversión de las expectativas. Mientras que el nombre "Golias" evoca históricamente la figura del gigante bíblico, aquí se utiliza para identificar a un joven que debe encontrar su lugar en un entorno que solo valora la fuerza bruta. En su huida, Golias no está solo; lo acompaña un personaje de dimensiones colosales y fuerza hercúlea que actúa como su protector y contrapunto. Esta relación entre el príncipe intelectual y su guardián masivo permite a Loo Hui Phang explorar la dualidad entre la mente y el cuerpo, la diplomacia y la violencia, y la responsabilidad que conlleva el linaje frente al deseo de libertad personal.
El guion de Phang destaca por su sobriedad y profundidad. No se pierde en explicaciones innecesarias sobre la mitología del mundo, sino que permite que el lector descubra las reglas de este universo a través de las acciones y los silencios de los personajes. La búsqueda de la "Flor del Olvido", un elemento central en la trama, funciona como un motor narrativo que impulsa a los protagonistas a través de paisajes desolados y encuentros con criaturas que parecen extraídas de leyendas olvidadas. La historia evita los maniqueísmos; los antagonistas tienen motivaciones ancladas en la ambición humana y el miedo, mientras que el héroe debe lidiar con su propia debilidad y la carga de una herencia que no eligió.
Visualmente, *Golias* es una obra maestra del contraste. Bertrand Gatignol utiliza un blanco y negro radical, prescindiendo de grises intermedios para crear una atmósfera de una fuerza expresiva sobrecogedora. Su estilo bebe directamente de la síntesis del manga japonés y la elegancia de la ilustración clásica europea. El diseño de personajes es icónico: la fragilidad de Golias se acentúa mediante líneas finas y espacios en blanco, mientras que los entornos y los enemigos se presentan a menudo como masas oscuras y opresivas. El uso de la escala es fundamental en la narrativa visual de Gatignol; el tamaño de los escenarios y la magnitud de los desafíos físicos refuerzan constantemente la sensación de vulnerabilidad del protagonista.
La composición de