Lillith – La princesa demonio

*Lilith*, creada, escrita y dibujada por el autor italiano Luca Enoch, es una de las propuestas más singulares y ambiciosas dentro del catálogo de la editorial Sergio Bonelli Editore. A diferencia de otros héroes de la casa, cuya periodicidad es mensual y eterna, *Lilith* se concibió como una serie limitada de 18 números (publicados en España por Aleta Ediciones), lo que permite una narrativa cohesionada, con un principio y un final claramente definidos, centrada en un viaje épico a través del tiempo y la moralidad humana.

La premisa nos sitúa en un futuro distópico donde la humanidad ha sido diezmada y vive bajo tierra, ocultándose de una entidad parasitaria conocida como el "Triacanto". Este organismo alienígena ha infectado la línea temporal de la Tierra, creciendo silenciosamente dentro de huéspedes humanos a lo largo de los siglos hasta que, en el futuro, florece y aniquila la civilización. Para evitar este destino, los supervivientes envían a Lilith, una joven entrenada desde su nacimiento para ser la asesina definitiva, de regreso al pasado. Su misión es simple pero brutal: localizar a los portadores del Triacanto en diferentes épocas históricas y eliminarlos antes de que el parásito se propague.

El cómic se estructura de forma episódica, pero mantiene un hilo conductor inquebrantable. En cada entrega, Lilith "despierta" en un momento clave de la historia humana. No viaja sola; la acompaña Scuro, una criatura de naturaleza sombría que actúa como guía, sensor para detectar al parásito y, en ocasiones, como una suerte de conciencia cínica. Scuro es capaz de ver la "espina" del Triacanto dentro de los humanos, señalando a Lilith quién debe morir. El problema ético que sostiene la tensión de la obra es que los portadores suelen ser personas inocentes, ajenas al mal que albergan en su interior, lo que convierte a la protagonista no en una heroína convencional, sino en una ejecutora necesaria y solitaria.

Uno de los pilares fundamentales de la obra es el rigor histórico de Luca Enoch. El autor huye de las representaciones genéricas del pasado. Ya sea en la Guerra de Troya, la conquista de América, el Japón de los samuráis o las trincheras de la Primera Guerra Mundial, Enoch realiza un trabajo de documentación exhaustivo. Esto se refleja tanto en los guiones como en el apartado visual. Su dibujo, de línea limpia y detallada, recrea con precisión quirúrgica las vestimentas, las armas, la arquitectura y las costumbres de cada periodo. Esta fidelidad histórica sirve para contrastar la figura anacrónica de Lilith, quien, a pesar de intentar mimetizarse con el entorno, siempre desprende un aura de extrañeza y letalidad.

A medida que la serie avanza, el enfoque se desplaza de la simple cacería hacia una exploración más profunda de la condición humana. Lilith, que inicialmente es una tabla rasa programada para obedecer, comienza a verse afectada por las culturas que visita y las vidas que interrumpe. El cómic plantea preguntas incómodas sobre el determinismo y el libre albedrío: ¿es lícito sacrificar vidas presentes para salvar un futuro incierto? ¿Puede una sola persona alterar el curso de la historia sin provocar consecuencias imprevistas?

La narrativa visual de Enoch es dinámica, con un uso magistral del ritmo en las escenas de acción, que son frecuentes y crudas. No se escatima en violencia, ya que la misión de Lilith es, por definición, sangrienta. Sin embargo, la violencia nunca es gratuita; subraya la carga psicológica que la protagonista debe soportar. El diseño de personajes, especialmente el de la propia Lilith —con su característica marca en el rostro y su mirada melancólica—, logra transmitir una fuerza icónica que sostiene el interés del lector a lo largo de los dieciocho volúmenes.

En resumen, *Lilith* es un cómic de ciencia ficción histórica que destaca por su inteligencia y su impecable factura técnica. Es una obra que exige atención, que recompensa al lector interesado en la historia universal y que ofrece una visión desencantada pero fascinante sobre el destino de nuestra especie.

Deja un comentario