Transformers – Robots in Disguise y Transformers Vol2

Tras la conclusión del evento *Chaos* y el *one-shot* titulado *The Death of Optimus Prime*, la continuidad de Transformers en la editorial IDW Publishing se dividió en dos vertientes narrativas fundamentales. Mientras una parte de la población cybertroniana partía al espacio en busca de los Caballeros de Cybertron, la serie Transformers: Robots in Disguise (posteriormente renombrada simplemente como Transformers o identificada como Vol. 2 en diversas ediciones) se centró en la reconstrucción política y social del planeta natal de los Transformers.

Escrita principalmente por John Barber y con el arte detallado de Andrew Griffith, esta etapa se aleja de la estructura clásica de "batalla del día" para adentrarse en el terreno del *thriller* político y el drama de posguerra. La premisa es clara y cruda: la Gran Guerra ha terminado, pero la paz es un estado mucho más peligroso y complejo que el conflicto abierto.

El escenario principal es una Iacon devastada, la última ciudad habitable en un Cybertron que ha comenzado a regenerarse de forma salvaje e impredecible. En este contexto, la población se divide en tres facciones con intereses contrapuestos que deben convivir bajo una tregua forzosa. Por un lado, están los Autobots, quienes, a pesar de haber ganado la guerra, se encuentran en la incómoda posición de ser la fuerza policial y administrativa de un planeta que no los ve necesariamente como héroes. Por otro lado, los Decepticons, derrotados y desarmados mediante chips de inhibición, representan una clase baja resentida que espera cualquier chispa para iniciar una insurrección. Finalmente, surge el grupo más numeroso y determinante: los NAILs (*Non-Aligned Indigenous Lifeforms*), civiles que abandonaron el planeta al inicio de la guerra y que ahora regresan reclamando su hogar, despreciando por igual a ambos bandos militares por haber destruido su mundo.

El peso de la narrativa recae sobre Bumblebee, quien asume el liderazgo de los Autobots en ausencia de Optimus Prime. Su lucha no es contra ejércitos enemigos, sino contra la burocracia, la escasez de recursos y la pérdida de confianza de sus propios aliados. A su lado, personajes como Prowl operan en las sombras, utilizando métodos éticamente cuestionables para mantener un orden precario, lo que genera una tensión constante sobre qué sacrificios son aceptables en nombre de la estabilidad.

El antagonismo en esta serie es sofisticado. Starscream abandona su rol de traidor recurrente para convertirse en un estratega político de primer nivel, aprovechando el descontento social para escalar posiciones mediante la diplomacia y la manipulación de la opinión pública. La serie explora cómo las ideologías se transforman cuando las armas se guardan, y cómo el trauma de millones de años de guerra afecta la psique de los supervivientes.

A medida que la colección avanza hacia lo que se conoce como el Volumen 2, el foco se expande más allá de las fronteras de Cybertron. La trama integra de nuevo a la Tierra y a otras colonias perdidas de Transformers, explorando la relación de los cybertronianos con el resto del universo. Se introducen conceptos como la desconfianza de la humanidad hacia los alienígenas (representada por el grupo militar EDC) y el misterio de la tecnología de combinación, que se convierte en una carrera armamentista política.

En términos visuales y narrativos, *Robots in Disguise / Transformers Vol. 2* se caracteriza por su densidad. Barber construye una continuidad rica en referencias históricas del lore de la franquicia, pero las aterriza en una realidad pragmática. No es una historia de buenos contra malos, sino una crónica sobre la dificultad de gobernar, el peso del pasado y la búsqueda de una identidad nacional en un mundo que ya no se define por la dicotomía del símbolo en el pecho. Es, en esencia, la historia de lo que sucede el día después de que la mayor guerra de la historia llega a su fin.

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