Existence 2.0, escrita por Nick Spencer y dibujada por Ronald Salas, es una de las obras que cimentó la reputación de Spencer como uno de los guionistas más audaces y originales del cómic independiente estadounidense antes de su salto a las grandes editoriales. Publicada originalmente por Image Comics bajo el sello Shadowline en 2009, esta miniserie de tres números se presenta como un thriller de ciencia ficción con tintes de cine negro contemporáneo, donde la identidad, la amoralidad y la supervivencia se entrelazan en una narrativa cínica y trepidante.
La premisa de la obra nos introduce a Sylvester Day, un hombre que personifica el exceso y la falta de escrúpulos. Day es un asesino a sueldo de élite, inmensamente rico, profundamente narcisista y carente de cualquier brújula moral. Su vida es una sucesión de lujos financiados por la muerte ajena, hasta que el destino —o más bien, una traición profesional— lo alcanza. Sylvester es asesinado, pero su muerte no marca el final de su historia, sino el inicio de una transformación radical.
Gracias a un procedimiento tecnológico experimental y clandestino, la conciencia de Sylvester Day es transferida en el último instante al cuerpo de su propio asesino. Este giro argumental es el núcleo de Existence 2.0. El protagonista se despierta habitando la piel del hombre que apretó el gatillo contra él, un individuo mucho más joven, físicamente capaz, pero situado en un estrato social y económico diametralmente opuesto al que Day estaba acostumbrado. A partir de este momento, la historia se convierte en una carrera frenética por la supervivencia y la venganza.
El guion de Nick Spencer destaca por su capacidad para manejar un protagonista profundamente antipático y, aun así, mantener al lector cautivado por sus acciones. Sylvester Day no busca redención; no es el tipo de personaje que, al recibir una segunda oportunidad, decide enmendar sus errores. Por el contrario, utiliza su nueva identidad para navegar por los bajos fondos y las altas esferas del crimen organizado con el fin de descubrir quién ordenó su ejecución. La narrativa se apoya en diálogos afilados, cargados de un humor negro muy seco y una visión desencantada de la naturaleza humana.
Desde el punto de vista visual, Ronald Salas aporta un estilo que complementa perfectamente la atmósfera de la historia. Su dibujo es limpio pero detallado, con un uso inteligente de las sombras que refuerza el tono *noir* de la obra. Salas logra transmitir la desorientación inicial de Day y la posterior adaptación a su nuevo cuerpo con una expresividad contenida. El diseño de página es dinámico, priorizando la claridad narrativa en las secuencias de acción y la tensión psicológica en los momentos de diálogo. La paleta de colores, a menudo sobria, ayuda a situar al lector en un mundo donde la tecnología punta convive con la suciedad de los callejones y la frialdad de los rascacielos.
Uno de los aspectos más interesantes de Existence 2.0 es cómo explora la desconexión entre la mente y el cuerpo. Sylvester debe aprender a manejar las limitaciones y ventajas de su nuevo envase físico, mientras lidia con el hecho de que, para el resto del mundo, él es el hombre que mató al famoso Sylvester Day. Esta dualidad genera situaciones de una ironía mordaz y permite a Spencer realizar una crítica social implícita sobre cómo la apariencia y el estatus definen la percepción que los demás tienen de nosotros.
La obra no se pierde en explicaciones pseudocientíficas farragosas sobre la transferencia de conciencia. El cómic acepta la tecnología como una herramienta narrativa para poner en marcha un mecanismo de relojería de suspense y traiciones. Es una historia de género pura, que no intenta ser más de lo que es, pero que ejecuta sus ambiciones con una precisión envidiable.
En resumen, Existence 2.0 es un cómic imprescindible para los seguidores del thriller moderno. Es una obra que evita los clichés del héroe tradicional y se sumerge en las sombras de la ética profesional y personal. Su brevedad juega a su favor, ofreciendo un relato concentrado, sin rellenos, que deja al lector con ganas de explorar más de este universo (lo cual es posible gracias a su secuela, *Existence 3.0*). Es una pieza clave para entender la evolución del cómic de autor en la última década, donde la ciencia ficción sirve como espejo para las ambiciones más oscuras del ser humano.