Bribones

Bribones (conocida internacionalmente como *Rogues!*) es una de las propuestas más sólidas y longevas dentro del panorama del cómic de fantasía heroica nacido en España. Creada por el guionista malagueño El Torres, la serie se desmarca de la épica solemne y los elegidos por el destino para centrarse en la cara más sucia, pícara y mundana del género de "Espada y Brujería". La obra es, en esencia, un homenaje irreverente a los clásicos de la literatura de quiosco y a los juegos de rol, pero con una identidad propia marcada por el humor negro y la acción desenfrenada.

La narrativa se articula en torno a una pareja de protagonistas inolvidables: Bram y Comadreja. Bram es un guerrero del norte, un bárbaro de gran envergadura física que, si bien encaja en el arquetipo de fuerza bruta, destaca por su pragmatismo y una sorprendente capacidad para meterse en líos. Por su parte, Comadreja es una ladrona ágil, astuta y de lengua afilada, cuyo ingenio suele ser la única herramienta capaz de sacar al dúo de las situaciones desesperadas en las que se ven envueltos. A diferencia de otros héroes del género, los Bribones no buscan salvar el mundo ni derrocar tiranos por principios morales; su motivación principal es la supervivencia, el botín y, con suerte, tener lo suficiente para pagar la próxima jarra de cerveza en la taberna más cercana.

El escenario principal de sus andanzas es la ciudad de Gerada, también conocida como la Ciudad de los Ladrones. Gerada no es el típico reino de fantasía reluciente, sino un entorno urbano decadente, corrupto y vibrante, donde los gremios de asesinos, los cultos a dioses olvidados y las intrigas políticas se entrelazan en cada callejón. La ciudad funciona como un personaje más, un laberinto de piedra donde la magia es peligrosa, impredecible y rara vez trae algo bueno para quienes la invocan.

Estructuralmente, *Bribones* se presenta a través de diversos arcos argumentales que pueden leerse de forma independiente, aunque comparten una continuidad que permite ver la evolución de los personajes. El Torres utiliza una narrativa ágil, cargada de diálogos punzantes que beben directamente de la tradición de la picaresca española, trasladada a un entorno de fantasía medieval. El guion subvierte constantemente los tropos del género: aquí los tesoros suelen estar malditos, los magos son charlatanes o psicópatas, y los monstruos a veces son menos peligrosos que un cobrador de deudas con paciencia limitada.

En el apartado visual, la serie ha contado con la colaboración de diversos artistas que han aportado matices distintos a la obra. Desde el detallismo extremo y casi barroco de Juan José Ryp, que definió la estética inicial de la serie con una violencia explícita y una riqueza visual abrumadora, hasta el dinamismo de dibujantes como Diego Galindo o la frescura de Lolita Aldea. Cada etapa artística ha sabido captar la esencia de la serie: el movimiento constante, la expresividad de los rostros y la suciedad de un mundo donde el acero siempre está manchado de algo.

Uno de los mayores logros de *Bribones* es su capacidad para equilibrar la comedia con la aventura seria. Aunque el tono suele ser ligero y gamberro, la obra no teme explorar momentos de crudeza o melancolía, dotando a Bram y Comadreja de una humanidad que los aleja de los estereotipos planos. Su relación es el núcleo de la historia; una amistad inquebrantable forjada en la adversidad, basada en la lealtad absoluta a pesar de las constantes discusiones y el sarcasmo.

En resumen, *Bribones* es una lectura imprescindible para cualquier aficionado al cómic que busque una alternativa a la fantasía convencional. Es una obra que celebra el espíritu de autores como Fritz Leiber y su *Fafhrd y el Ratonero Gris*, pero con un sabor mediterráneo y una mala leche contemporánea. Es, por encima de todo, un recordatorio de que en los mundos de fantasía, las historias más interesantes no siempre ocurren en los palacios reales, sino en las sombras de los mercados y en las huidas desesperadas por los tejados de una ciudad que nunca duerme.

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