Clarke y Kubrick

Dentro del vasto panorama del cómic español de los años 80, una década dorada para la narrativa adulta y de autor, la obra 'Clarke y Kubrick' de Alfonso Azpiri se erige como un pilar fundamental de la ciencia ficción lúdica y visualmente deslumbrante. Publicada originalmente de forma serializada en revistas emblemáticas como *Cimoc*, esta obra no solo consolidó la carrera de Azpiri como un maestro del dibujo, sino que también definió una estética particular que mezclaba la aventura espacial con el erotismo sutil y el humor satírico.

La premisa de la obra nos presenta a una pareja de protagonistas cuyos nombres son un tributo evidente a los artífices de *2001: Una odisea del espacio*: Arthur C. Clarke y Stanley Kubrick. Sin embargo, lejos de la solemnidad metafísica de la película o la novela, los personajes de Azpiri son dos "buscavidas" espaciales, una suerte de mercenarios o agentes de mantenimiento galáctico que recorren el cosmos en busca de contratos que les permitan sobrevivir, aunque generalmente terminan envueltos en problemas de magnitudes imprevistas.

Clarke, el más alto y espigado de los dos, encarna una cierta ingenuidad y un idealismo que a menudo lo mete en líos. Por su parte, Kubrick es el contrapunto perfecto: bajito, con bigote, cínico y mucho más pragmático, siempre enfocado en el beneficio económico o en la simple supervivencia. Esta dinámica de "pareja extraña", que bebe directamente de la tradición de figuras como el Gordo y el Flaco, permite que la narrativa fluya a través de diálogos ágiles y situaciones cómicas que alivian la tensión de los entornos hostiles que visitan.

El universo que habitan Clarke y Kubrick es un despliegue de imaginación desbordante. Azpiri utiliza cada historieta para explorar planetas exóticos, estaciones espaciales decadentes y civilizaciones alienígenas con una riqueza de detalles asombrosa. El autor destaca especialmente por su diseño de maquinaria y tecnología; sus naves espaciales y robots poseen una estética orgánica y funcional a la vez, alejándose de los diseños genéricos de la época. Pero, sin duda, el elemento más distintivo del arte de Azpiri es su representación de la figura femenina. Las "chicas Azpiri" se convirtieron en un sello de identidad: mujeres de facciones suaves, cabellos voluminosos y anatomías esculturales que, a menudo, ostentan roles de poder o son el motor de las tramas, aportando ese componente de erotismo elegante (el llamado "destape" del cómic) que caracterizó a la revista *Cimoc*.

Narrativamente, 'Clarke y Kubrick' se estructura en historias cortas autoconclusivas, aunque comparten un hilo conductor basado en la evolución de sus protagonistas y la expansión de su universo. Las tramas suelen seguir un esquema clásico de la *space opera*: la llegada a un nuevo mundo, el encuentro con una cultura extraña (o una mujer en apuros) y un giro final que suele dejar a los protagonistas en una situación irónica o desfavorable. A pesar de su tono ligero, Azpiri no duda en introducir críticas veladas a la burocracia, el consumismo y la naturaleza humana, utilizando la ciencia ficción como un espejo deformante de la realidad contemporánea.

Técnicamente, el cómic es una lección magistral de color y composición. Azpiri fue uno de los grandes maestros del uso del aerógrafo en el cómic europeo, logrando degradados, texturas y efectos de iluminación que dotaban a las viñetas de una profundidad casi tridimensional. El contraste entre los colores vibrantes de los mundos alienígenas y las sombras de los callejones espaciales crea una atmósfera inmersiva que atrapa al lector desde la primera página.

En definitiva, 'Clarke y Kubrick' es mucho más que un ejercicio de nostalgia de los años 80. Es una obra que captura la esencia de la aventura espacial sin pretensiones, apoyada en un apartado gráfico soberbio y un carisma de personajes que ha resistido el paso del tiempo. Para cualquier estudioso del noveno arte, este título representa la cumbre del estilo de Alfonso Azpiri y un testimonio imprescindible de la capacidad del cómic español para crear mundos propios, divertidos y visualmente inolvidables.

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