MPH

*MPH* es una miniserie de cinco números publicada originalmente en 2014 bajo el sello Millarworld, escrita por el prolífico guionista escocés Mark Millar y dibujada por el artista británico Duncan Fegredo. La obra se sitúa dentro del ambicioso universo de historias interconectadas de Millar, pero destaca por su enfoque terrenal y su crítica social implícita, alejándose de las convenciones clásicas del género de superhéroes para adentrarse en el terreno del thriller de ciencia ficción con tintes de drama criminal.

La historia se desarrolla en una Detroit contemporánea, una ciudad retratada como el cadáver de la industria estadounidense, marcada por el desempleo, la decadencia urbana y la falta de oportunidades. El protagonista es Roscoe, un joven con una ética de trabajo inquebrantable que intenta prosperar legalmente en un entorno hostil. Sin embargo, tras ser traicionado y encarcelado injustamente por un delito que no cometió, su fe en el sistema se desmorona. Es en el interior de la prisión donde Roscoe entra en contacto con una misteriosa droga de diseño denominada "MPH".

A diferencia de cualquier estupefaciente conocido, la MPH no produce alucinaciones ni letargo. Su efecto es puramente físico y cognitivo: acelera el metabolismo y la percepción del usuario a niveles astronómicos. Para quien consume la sustancia, el mundo exterior parece detenerse por completo; las personas se convierten en estatuas y las balas en objetos que se desplazan lentamente por el aire. El usuario adquiere, de manera temporal, la capacidad de moverse a la velocidad de la luz.

Tras escapar de prisión gracias a los efectos de la droga, Roscoe se reúne con su novia Rosa y sus amigos Chevy y Samurai. Juntos, deciden utilizar el suministro limitado de MPH para cambiar sus vidas. Lo que define a este cómic no es la lucha contra el crimen, sino la reacción de un grupo de jóvenes marginados ante un poder absoluto. No hay uniformes, ni nombres en clave, ni una voluntad altruista de salvar el mundo. Existe, en cambio, una urgencia desesperada por salir de la miseria. El grupo comienza a ejecutar una serie de robos de alto perfil, moviéndose tan rápido que las cámaras de seguridad apenas captan un borrón y las fuerzas de seguridad se encuentran totalmente impotentes.

El guion de Millar explora las ramificaciones de este poder desde una perspectiva pragmática. La velocidad no es solo una herramienta para el robo; es una metáfora de la movilidad social. En un mundo que se mueve demasiado lento para ofrecerles un futuro, estos jóvenes deciden correr más rápido que el propio sistema. Sin embargo, la trama introduce complicaciones lógicas: el suministro de la droga es finito, los efectos secundarios a largo plazo son desconocidos y el origen de la sustancia sugiere una conspiración que va mucho más allá de las calles de Detroit.

El apartado visual de Duncan Fegredo es esencial para la narrativa de *MPH*. Fegredo, conocido por su trabajo en *Hellboy*, logra el difícil reto de representar la supervelocidad de una manera innovadora. En lugar de recurrir únicamente a las líneas de movimiento tradicionales, utiliza la composición de página para mostrar la quietud del mundo circundante en contraste con la frenética actividad de los protagonistas. Su dibujo, detallado y con un toque sucio, refuerza la atmósfera de realismo urbano que la historia requiere, haciendo que los elementos fantásticos se sientan peligrosamente reales.

En conclusión, *MPH* es una obra que utiliza el concepto del "velocista" para realizar un comentario mordaz sobre la economía moderna y la desigualdad. Es una historia sobre el tiempo como el recurso más valioso del ser humano y sobre qué sucede cuando aquellos que no tienen nada de repente lo tienen todo. Sin caer en el maniqueísmo, el cómic plantea si es posible mantener la integridad moral cuando se tiene la capacidad de actuar sin consecuencias visibles para el resto de la sociedad. Es una lectura ágil, cinematográfica y profundamente anclada en la realidad social de su entorno.

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