Danger Girl: Back in Black representa uno de los arcos argumentales más dinámicos y visualmente impactantes dentro de la mitología creada originalmente por J. Scott Campbell y Andy Hartnell. Publicada originalmente como una miniserie de cuatro números, esta entrega se aleja momentáneamente de las conspiraciones globales de organizaciones paramilitares para sumergir a sus protagonistas en un entorno más crudo, ruidoso y terrenal: el mundo de las bandas de moteros ilegales y el tráfico de tecnología experimental.
La trama arranca con un incidente que pone en jaque la seguridad internacional: el robo de un prototipo de motor de propulsión de última generación, una pieza de ingeniería tan avanzada como peligrosa si cae en las manos equivocadas. La Agencia Danger Girl, la organización de espionaje de élite compuesta por mujeres especialistas, es asignada para recuperar el artefacto antes de que sea subastado en el mercado negro. Sin embargo, a diferencia de misiones anteriores donde el sigilo y los gadgets de alta tecnología eran la norma, las pistas conducen a un entorno donde la sutileza brilla por su ausencia.
El rastro del motor robado lleva a Abbey Chase, la carismática aventurera y experta en arqueología, a infiltrarse en una de las bandas de motociclistas más peligrosas y exclusivas del país: las "Black Widows" (Viudas Negras). Este grupo no es una simple hermandad de entusiastas de la velocidad; son una organización criminal jerarquizada, letal y extremadamente desconfiada de los extraños. Para Abbey, la misión supone un cambio radical de registro. Debe abandonar los vestidos de gala y los equipos de infiltración de alta gama por el cuero, la grasa de motor y la actitud desafiante necesaria para sobrevivir en el asfalto.
El núcleo narrativo de Back in Black se centra en la tensión constante de la infiltración. Abbey no solo debe localizar el objetivo, sino ganarse el respeto de las Black Widows, participando en ritos de iniciación y demostrando una destreza al volante que esté a la altura de las criminales más curtidas. La historia maneja con maestría el suspense de "identidad expuesta", donde cada decisión de Abbey podría revelar su verdadera afiliación y terminar con su vida antes de que sus compañeras puedan intervenir.
Acompañando a Abbey, encontramos a los pilares habituales de la serie. Sydney Savage, la especialista en operaciones de campo con látigo en mano, y la joven genio de la tecnología, Silicon Valerie, proporcionan el apoyo logístico y táctico necesario desde las sombras. La dinámica entre ellas se mantiene fiel a la esencia de la franquicia: una mezcla de profesionalismo implacable, humor sarcástico y una lealtad inquebrantable. Deuce, el mentor y estratega del grupo, supervisa una operación que pronto escala más allá de un simple robo, revelando conexiones inesperadas que amenazan con desestabilizar el equilibrio de poder en el submundo criminal.
En el apartado artístico, Nick Bradshaw toma el relevo de Campbell con una solvencia extraordinaria. Su estilo, detallado y vibrante, captura perfectamente la estética "Good Girl Art" que define a Danger Girl, pero añade una energía cinética particular a las secuencias de persecución en carretera. El diseño de las motocicletas, las chaquetas de cuero y los escenarios de bares de carretera y desiertos polvorientos dota al cómic de una atmósfera distintiva, diferenciándolo de los entornos urbanos o selváticos de entregas previas.
Danger Girl: Back in Black es, en esencia, un ejercicio de estilo y acción pura. No busca reinventar el género del espionaje, sino perfeccionar la fórmula de la aventura de alto octanaje. La obra destaca por su ritmo cinematográfico, donde las escenas de exposición son breves y directas, dejando que la narrativa visual y las coreografías de combate lleven el peso de la historia. Es una lectura esencial para quienes buscan una trama de infiltración clásica, con el toque distintivo de glamour y peligro que solo Abbey Chase y su equipo pueden ofrecer, demostrando que, incluso sin sus juguetes tecnológicos habituales, las Danger Girls son las operativas más peligrosas del mundo del cómic.