Ghosted: El atraco imposible al más allá
Publicada originalmente por el sello Skybound de Image Comics, *Ghosted* es una de las obras más singulares y magnéticas de la última década en el panorama del cómic independiente estadounidense. Escrita por Joshua Williamson —quien más tarde alcanzaría el estrellato en DC Comics— e ilustrada principalmente por Goran Sudžuka, esta serie se aleja de los tropos convencionales del género de terror para hibridarlo con el cine de atracos (*heist movies*), creando una narrativa que se siente como una mezcla entre *Ocean’s Eleven* y *The Haunting of Hill House*.
La premisa de *Ghosted* es tan directa como fascinante: Jackson T. Winters es un maestro criminal, un estratega brillante y un hombre profundamente cínico que se pudre en una celda de prisión tras un golpe que salió terriblemente mal, dejando a todo su equipo muerto. Su vida parece acabada hasta que un excéntrico y multimillonario coleccionista de lo macabro, Markus Schrecken, organiza su fuga. Sin embargo, la libertad de Winters tiene un precio inusual. Schrecken no quiere dinero, joyas ni secretos de estado; quiere un fantasma. Específicamente, quiere que Winters lidere un equipo para infiltrarse en una mansión encantada y robe una de las apariciones que habitan en ella antes de que termine el fin de semana.
El corazón de la historia reside en la construcción de este "equipo de especialistas". Siguiendo la estructura clásica de las historias de robos, Winters debe reclutar a un grupo de expertos que, en este caso, poseen habilidades poco ortodoxas. El equipo incluye a una médium que puede comunicarse con los muertos, un escéptico cuya función es desacreditar fraudes, un mago de dudosa reputación y un par de "operativos" encargados de la logística y la seguridad. La dinámica entre estos personajes es uno de los puntos fuertes del guion de Williamson; la tensión no solo proviene de las amenazas sobrenaturales, sino de la desconfianza mutua y el choque de egos entre charlatanes y creyentes.
El escenario principal del primer arco argumental es la Mansión Trask, un lugar con un historial de asesinatos brutales y una arquitectura diseñada para atrapar el dolor. Aquí es donde el dibujo de Goran Sudžuka brilla con luz propia. Su estilo, limpio pero capaz de evocar una atmósfera opresiva y sucia cuando es necesario, logra que la casa se sienta como un personaje más. Sudžuka evita los sustos fáciles y se apoya en una narrativa visual que enfatiza la claustrofobia y la sensación de que algo acecha en los espacios negativos de cada viñeta.
A diferencia de otros cómics de terror que dependen de la mitología gótica, *Ghosted* trata lo sobrenatural con un pragmatismo refrescante. Para Jackson T. Winters, un fantasma no es una entidad metafísica sagrada, sino un "objetivo" que debe ser contenido y transportado. Esta perspectiva cínica permite que la historia explore temas como la culpa, el trauma y la redención sin caer en el sentimentalismo. Winters es un protagonista complejo, atormentado por los fantasmas literales de su pasado (los compañeros que perdió en su último robo), lo que añade una capa de profundidad psicológica a la trama de acción.
A medida que la serie avanza más allá de su premisa inicial, el mundo de *Ghosted* se expande, explorando diferentes rincones del submundo sobrenatural y profundizando en la historia personal de Winters. Sin embargo, siempre mantiene ese tono de *noir* moderno donde la magia y los espíritus son tratados como herramientas peligrosas en manos de personas desesperadas.
En resumen, *Ghosted* es una lectura esencial para quienes buscan un cómic de género que se atreva a romper moldes. Es una obra que entiende perfectamente las reglas del suspense y las utiliza para subvertir las expectativas del lector. No es solo una historia de fantasmas; es un estudio sobre la codicia humana y la idea de que, a veces, los vivos son mucho más peligrosos y difíciles de atrapar que los muertos. Sin florituras innecesarias, Williamson y Sudžuka entregan un relato tenso, bien estructurado y visualmente impecable que mantiene el pulso hasta la última página.