Pravda la Derrapadora

Publicada originalmente en 1968 en las páginas de la revista satírica francesa *Hara-Kiri*, *Pravda la Derrapadora* (Pravda la survireuse) no es solo un cómic, sino un manifiesto visual que encapsula la efervescencia cultural, estética y política de finales de los años sesenta. Creada por el artista belga Guy Peellaert, esta obra se sitúa en la intersección exacta entre el Pop Art, la psicodelia y la revolución de la *bande dessinée* adulta, rompiendo con las estructuras narrativas tradicionales para ofrecer una experiencia sensorial sin precedentes.

La protagonista, Pravda, es un icono de la modernidad de su época. Físicamente inspirada en la cantante y musa francesa Françoise Hardy, Pravda se presenta como una mujer de mirada gélida, enfundada en un traje de cuero negro y siempre a lomos de su imponente motocicleta. Su nombre, que en ruso significa "verdad", no es casual: ella atraviesa un mundo de artificios y consumo con una honestidad brutal y una indiferencia casi nihilista. Pravda no es una heroína al uso que busca salvar el mundo; es una fuerza de la naturaleza que se desplaza por paisajes urbanos y desérticos, dejando tras de sí una estela de fascinación y caos.

El entorno en el que se mueve la "Derrapadora" es una metrópolis futurista y distópica que parece construida a partir de fragmentos de publicidad, arquitectura brutalista y sueños febriles. Peellaert utiliza la ciudad como un personaje más, un laberinto de neón y hormigón donde la lógica lineal se desvanece. La narrativa de la obra es fragmentada y episódica, alejándose de la estructura clásica de planteamiento, nudo y desenlace. En su lugar, el lector se enfrenta a una sucesión de secuencias oníricas y encuentros surrealistas que exploran temas como la alienación urbana, el erotismo, el poder y la velocidad como forma de liberación.

Desde el punto de vista técnico, *Pravda la Derrapadora* es una obra maestra del diseño gráfico aplicado a la historieta. Peellaert, quien venía del mundo de la pintura y la ilustración publicitaria, aplicó técnicas de collage y una paleta de colores planos y saturados que recuerdan a las serigrafías de Andy Warhol o Tom Wesselmann. El uso del color es audaz: cielos de un rosa eléctrico, sombras de azul cobalto y contrastes violentos que eliminan la profundidad de campo tradicional para crear composiciones bidimensionales de gran impacto visual. Cada viñeta está concebida como un cartel publicitario o un fotograma cinematográfico de la *Nouvelle Vague*, donde el encuadre y la composición prevalecen sobre la fluidez de la acción.

El concepto de "derrapar" que da título a la obra es fundamental para entender su filosofía. Pravda no circula por la vida de forma convencional; ella se desliza por las superficies, evitando el compromiso emocional y las estructuras sociales opresivas. Su motocicleta es una extensión de su cuerpo y su voluntad, permitiéndole una movilidad absoluta en un mundo que intenta categorizarla y contenerla. Esta actitud desafiante y su estética rompedora convirtieron al personaje en un símbolo de la emancipación femenina y de la rebelión juvenil de la era.

En resumen, *Pravda la Derrapadora* es una pieza esencial para comprender la evolución del cómic europeo hacia terrenos más experimentales y artísticos. Guy Peellaert logró capturar el espíritu de una década de cambios profundos, transformando la página de cómic en un lienzo donde la moda, el cine y las artes plásticas convergen. Es una obra que exige una lectura pausada, no por la complejidad de su trama, sino por la densidad de su propuesta visual y la atmósfera hipnótica que logra crear. Sin duda, un pilar de la vanguardia gráfica que sigue resultando moderno y provocador más de medio siglo después de su creación.

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