Los 4 Ye-Yes

Dentro de la vasta y colorida historia del tebeo español, existen obras que no solo buscaban entretener, sino capturar el espíritu de una época de cambio. "Los 4 Ye-Yes" es, sin duda, uno de esos títulos imprescindibles para comprender la transición cultural de la España de los años 60. Publicada originalmente por la mítica Editorial Bruguera, principalmente en las páginas de la revista *Tele-Color*, esta serie es un testimonio vibrante de la influencia de la cultura pop y la "Beatlemanía" en la península ibérica.

Como experto en el noveno arte, es fascinante analizar cómo esta obra, ilustrada por el maestro Juan García Iranzo —célebre por su trabajo en *El Cachorro*—, logró amalgamar el dinamismo del cómic de aventuras con la estética moderna y desenfadada del movimiento "Ye-ye". La premisa nos presenta a un cuarteto musical, claramente inspirado en la estructura de los Beatles, que recorre el mundo no solo para ofrecer conciertos multitudinarios, sino para verse envueltos en las situaciones más inverosímiles y peligrosas.

La sinopsis nos sitúa en el epicentro de la modernidad sesentera. Los protagonistas son cuatro jóvenes músicos de melenas (entonces consideradas) largas, pantalones acampanados y una energía inagotable. Lo que comienza como una gira internacional de conciertos se transforma rápidamente en una sucesión de intrigas internacionales, persecuciones y misterios. A diferencia de otros cómics de la época que se centraban en el humor costumbrista o la aventura histórica rígida, "Los 4 Ye-Yes" apostaba por un ritmo cinematográfico, casi televisivo, donde la música es el motor que los lleva de un escenario exótico a otro.

El grupo no busca problemas, pero los problemas parecen tener una afinidad especial por ellos. Ya sea en las glamurosas calles de Londres, en las soleadas costas del Mediterráneo o en recónditos parajes internacionales, los 4 Ye-Yes deben utilizar su ingenio, su camaradería y, en ocasiones, sus propios instrumentos para salir airosos de complots criminales, robos de joyas o espionaje industrial. La serie destaca por no subestimar al lector joven, ofreciendo tramas que, aunque ligeras, poseen una estructura de suspense muy bien ejecutada.

Desde el punto de vista artístico, el trabajo de Iranzo en esta serie es una delicia para los estudiosos del medio. El autor abandona el estilo más denso y sombreado de sus obras anteriores para abrazar una línea más limpia y dinámica, acorde con la luminosidad de la década. El diseño de personajes es icónico: cada uno de los cuatro miembros posee una personalidad visual distintiva que permite al lector identificarse rápidamente con ellos. El uso del color en las páginas de *Tele-Color* potenciaba esa sensación de modernidad, convirtiendo cada entrega en una explosión visual que contrastaba con el blanco y negro predominante en otros tebeos de la época.

Lo que hace a "Los 4 Ye-Yes" una pieza de colección hoy en día es su capacidad para actuar como una cápsula del tiempo. No es solo un cómic de aventuras; es el reflejo de una España que quería mirar hacia afuera, que escuchaba radio de onda corta para conocer las últimas tendencias de Londres y que encontraba en estos personajes un modelo de juventud libre, creativa y valiente. La serie logra equilibrar el humor blanco propio de la censura de la época con una narrativa de acción que no ha perdido frescura.

En resumen, "Los 4 Ye-Yes" es una joya de la narrativa gráfica española que merece ser reivindicada. Es la intersección perfecta entre el pop-art, la música rock y el cómic de acción. Para el lector actual, sumergirse en sus páginas es realizar un viaje nostálgico a una era donde todo parecía posible y donde cuatro jóvenes con guitarras podían, además de conquistar las listas de éxitos, salvar el día frente a las amenazas más variopintas. Una obra esencial para entender la evolución del estilo de Bruguera y la maestría versátil de Juan García Iranzo.

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