Satan

Hablar de "Satan", la obra cumbre de la dupla argentina integrada por el guionista Eduardo Mazzitelli y el dibujante Enrique Alcatena, es adentrarse en uno de los territorios más fascinantes, oscuros y poéticos de la narrativa gráfica contemporánea. Publicada originalmente por entregas y recopilada posteriormente en suntuosos tomos, esta obra no es simplemente un cómic de terror o fantasía; es un tratado metafísico disfrazado de epopeya oscura que redefine la figura del adversario bíblico para convertirlo en un protagonista trágico de proporciones shakesperianas.

La premisa de "Satan" nos aleja de las interpretaciones dogmáticas o simplistas del Maligno. Aquí, el protagonista es un ser errante, un monarca de las sombras que se desplaza por un universo que parece existir en las grietas de la realidad conocida. La historia no busca narrar la caída de Lucifer desde los cielos, sino que se sitúa en un "después" eterno, un tiempo mítico donde Satanás es un viajero, un filósofo y, a menudo, un testigo de las bajezas y grandezas de dioses, demonios y hombres.

El guion de Mazzitelli es una pieza de orfebrería literaria. A través de una estructura episódica que se entrelaza para formar un tapiz mayor, el autor nos presenta a un Satanás cansado, reflexivo y profundamente complejo. No es el villano que busca la perdición de las almas por puro capricho, sino una entidad que cuestiona su propio papel en el orden del cosmos. Acompañamos al protagonista a través de paisajes oníricos y pesadillescos, donde cada encuentro con una criatura mitológica o un espectro olvidado sirve como pretexto para explorar temas universales: la ambición, el paso del tiempo, la naturaleza del poder y la búsqueda de la redención en un mundo que parece haberla olvidado.

Sin embargo, es imposible hablar de este cómic sin rendirse ante el arte de Enrique Alcatena. El estilo de Alcatena en "Satan" alcanza cuotas de virtuosismo difíciles de igualar. Su dibujo, caracterizado por un barroquismo extremo y una atención al detalle casi obsesiva, convierte cada página en una pieza de museo. Influenciado tanto por el grabado clásico como por la estética del surrealismo y el arte oriental, Alcatena construye un infierno que no es solo fuego y azufre, sino una arquitectura de pesadilla compuesta por geometrías imposibles, texturas orgánicas y rostros que parecen tallados en piedra antigua. El uso de las sombras y el contraste en blanco y negro eleva la atmósfera a un nivel de opresión y belleza sublime que atrapa al lector desde la primera viñeta.

La sinopsis nos sitúa en un viaje iniciático inverso. Satanás recorre reinos que desafían la lógica humana, enfrentándose a deidades caídas en desgracia, civilizaciones subterráneas y horrores cósmicos que habitan en los rincones más remotos de la existencia. En este periplo, el protagonista actúa a veces como juez, otras como verdugo y, en las más interesantes, como un filósofo cínico que observa la ironía de la creación. La obra evita los tropos habituales del género para ofrecer una visión donde lo grotesco y lo hermoso se funden, recordándonos que en el universo de Mazzitelli y Alcatena, el horror es a menudo una forma de revelación.

"Satan" es, en última instancia, una reflexión sobre la identidad. A través de sus diálogos cargados de lirismo y sus imágenes de una potencia visual arrolladora, el cómic invita al lector a preguntarse quién es realmente el antagonista de la historia universal. ¿Es Satanás el origen del mal, o simplemente el espejo donde la humanidad proyecta sus propios miedos y deseos inconfesables? Sin caer en spoilers, se puede decir que el final de este viaje es tan grandioso como el camino recorrido, dejando una sensación de asombro que perdura mucho después de cerrar el libro.

Para cualquier amante del noveno arte, "Satan" es una lectura obligatoria. Es una obra que exige ser leída con pausa, permitiendo que la vista se pierda en los intrincados laberintos de tinta de Alcatena mientras la mente procesa las profundas sentencias de Mazzitelli. Es, sin duda, una de las cimas de la historieta argentina y un referente ineludible de la fantasía oscura a nivel mundial. Una experiencia estética y narrativa que demuestra que, en las manos adecuadas, el cómic puede alcanzar la profundidad de los grandes mitos de la humanidad.

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