El Ángel y el Dragón, obra del reconocido autor español Enrique Vegas, es una pieza fundamental dentro de su ya icónico "universo cabezón". Publicada bajo el sello de Dolmen Editorial, esta obra no es solo una parodia, sino un sentido homenaje al cine de artes marciales de los años 80 y, más concretamente, a la película de culto *The Last Dragon* (1985). Vegas, maestro en el arte de reinterpretar grandes éxitos del celuloide bajo su prisma caricaturesco, logra en este volumen capturar la esencia de una época dorada del cine de acción urbano, transformándola en una narrativa gráfica que equilibra el humor, la nostalgia y el dinamismo visual.
La trama nos sitúa en un entorno metropolitano vibrante y peligroso, una versión estilizada de la Nueva York de finales del siglo XX. El protagonista es un joven e ingenuo artista marcial que vive obsesionado con alcanzar el nivel definitivo de maestría, un estado espiritual y físico conocido como "El Brillo". Este joven, que viste y actúa siguiendo los códigos de honor de los antiguos samuráis y la filosofía de Bruce Lee, se encuentra en una búsqueda constante de un maestro que pueda guiarlo hacia ese último escalón de iluminación. Sin embargo, su camino no es sencillo, ya que su devoción por la pureza de las artes marciales choca frontalmente con la realidad de las calles, dominadas por bandas, música funk y una estética visual estridente.
El conflicto central se dispara cuando el protagonista se cruza en el camino de un antagonista formidable: el autoproclamado "Sogún de Harlem". Este villano, una fuerza de la naturaleza con un ego tan grande como su habilidad para el combate, busca desesperadamente el reconocimiento como el único y verdadero maestro de la ciudad. La rivalidad entre ambos no es solo una cuestión de fuerza bruta, sino un choque de filosofías: la humildad y el respeto del "Ángel" frente a la arrogancia y el deseo de poder del "Dragón". A medida que la historia avanza, el protagonista se ve obligado a proteger no solo su honor, sino también a aquellos que le rodean, incluyendo a una carismática figura del mundo del espectáculo que se convierte en el catalizador de la confrontación final.
Desde el punto de vista artístico, Enrique Vegas despliega su técnica más depurada. Aunque el estilo "cabezón" (personajes de proporciones deformadas, cabezas grandes y cuerpos pequeños) pueda sugerir un tono puramente infantil, la realidad es muy distinta. Vegas utiliza este diseño para dotar a los personajes de una expresividad asombrosa, permitiendo que la narrativa fluya con una agilidad cinematográfica. El uso del blanco y negro, con un entintado denso y un manejo magistral de las sombras, otorga al cómic una atmósfera que remite directamente a los cómics de artes marciales de los años 70 y 80. Las coreografías de combate están narradas con una claridad envidiable, logrando que el lector sienta el impacto de cada golpe y la velocidad de cada movimiento, a pesar de la morfología caricaturesca de los contendientes.
El guion destaca por su capacidad para condensar la estructura de una película de acción en el formato de novela gráfica sin perder el ritmo. Vegas introduce constantes guiños al espectador veterano, desde referencias visuales a la cultura pop de la época hasta diálogos que parodian los tropos más comunes del género. No obstante, la obra funciona perfectamente de forma independiente; no es necesario conocer la película original para disfrutar de la odisea del héroe. La historia trata temas universales como la búsqueda de la identidad, el valor de la perseverancia y la lucha entre el bien y el mal, todo ello aderez