Coraza

En el panorama del cómic español contemporáneo, pocas obras logran golpear con la contundencia emocional y la lucidez crítica de 'Coraza'. Escrito por el guionista Javier Marquina y dibujado por Ferran Mediavilla, este título se erige no solo como una pieza de ciencia ficción distópica de primer nivel, sino como un espejo deformado —pero dolorosamente preciso— de nuestra propia sociedad. Como experto en el noveno arte, puedo afirmar que nos encontramos ante una obra que utiliza los códigos del género para diseccionar la psicología humana y las barreras que construimos para sobrevivir a la existencia moderna.

La premisa de 'Coraza' nos sumerge en un mundo donde la supervivencia no depende de la fuerza bruta, sino de la capacidad de aislamiento. En este entorno, la "coraza" no es simplemente una armadura física o un traje tecnológico; es una extensión del ser, una frontera infranqueable que separa al individuo del resto del mundo. En esta sociedad, mostrarse vulnerable es equivalente a dejar de existir o, peor aún, a ser destruido por el entorno. La obra nos presenta un escenario donde la protección se ha convertido en una prisión, y donde el contacto humano, despojado de sus capas defensivas, es un mito o un peligro mortal.

El protagonista de esta historia navega por una cotidianidad asfixiante, marcada por el peso de su propia armadura. A través de sus ojos, el lector experimenta la paradoja de la seguridad absoluta: cuanto más protegidos estamos, más solos nos sentimos. Marquina, conocido por su capacidad para escribir diálogos afilados y situaciones que incomodan al lector, huye de los tropos habituales del género de superhéroes o de la acción desenfrenada. En su lugar, opta por un enfoque introspectivo, casi existencialista. La trama avanza no a través de grandes batallas épicas, sino mediante la tensión silenciosa de quien empieza a cuestionar si el precio de la invulnerabilidad es, en realidad, la pérdida de la humanidad.

El apartado visual de Ferran Mediavilla es, sencillamente, magistral y fundamental para la narrativa. Su dibujo no se limita a ilustrar el guion de Marquina, sino que construye la atmósfera de opresión necesaria para que la historia respire. El diseño de las corazas es fascinante: son estructuras pesadas, angulosas y deshumanizantes que ocultan cualquier rastro de expresión facial o lenguaje corporal. Mediavilla utiliza una narrativa visual que enfatiza la claustrofobia, con composiciones de página que a menudo encierran a los personajes en viñetas que actúan como celdas. El uso del color y las texturas refuerza esa sensación de mundo desgastado, donde lo orgánico ha sido sustituido por lo inerte.

Uno de los puntos más fuertes de 'Coraza' es su capacidad para funcionar como una metáfora social. En un mundo hiperconectado pero emocionalmente distante, la obra nos pregunta: ¿cuántas capas nos ponemos cada mañana antes de salir a la calle? La coraza es el uniforme del trabajo, es la fachada en las redes sociales, es el cinismo con el que nos protegemos del dolor ajeno. El cómic explora cómo estas defensas, inicialmente creadas para preservarnos, terminan por atrofiarnos los sentidos y la empatía. Es una crítica feroz al individualismo extremo y a la cultura del miedo que nos empuja a ver al "otro" como una amenaza constante.

A medida que la narración progresa, el conflicto central se vuelve más agudo: la lucha interna entre el instinto de preservación y el deseo irrefrenable de conexión. ¿Es posible desprenderse de la armadura sin morir en el intento? ¿Vale la pena vivir una vida segura si esa seguridad implica no sentir nada? Estas son las preguntas que laten en el corazón de 'Coraza'. Sin caer en el sentimentalismo fácil, los autores nos llevan de la mano por un camino de descubrimiento personal que es, al mismo tiempo, un descenso a los infiernos de la soledad urbana.

En conclusión, 'Coraza' es una lectura imprescindible para cualquier amante del cómic que busque algo más que entretenimiento superficial. Es una obra densa, inteligente y visualmente impactante que invita a la reflexión mucho después de haber cerrado sus páginas. Javier Marquina y Ferran Mediavilla han logrado crear un artefacto narrativo que nos recuerda que, bajo cualquier armadura, por muy gruesa y brillante que sea, siempre late un corazón asustado que busca, desesperadamente, ser reconocido. Una joya de la edición nacional que demuestra que el cómic es el medio perfecto para explorar las sombras más profundas del alma humana.

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