Legión Extranjera: El refugio de los hombres sin nombre
Dentro del vasto y rico panorama de la historieta argentina, existen obras que logran trascender su tiempo gracias a una combinación perfecta de narrativa cruda y un apartado visual revolucionario. *Legión Extranjera*, la obra gestada por el guionista Ricardo Barreiro y el dibujante Eduardo Risso, es, sin lugar a dudas, uno de esos pilares fundamentales. Publicada originalmente en la década de los 80, esta obra no solo es un relato bélico, sino un crudo estudio sobre la condición humana, la redención y el olvido.
La premisa de la obra nos sumerge en el corazón de la mítica Legión Extranjera Francesa, un cuerpo militar rodeado de un aura de misterio y fatalismo. Bajo el lema *Legio Patria Nostra* (La Legión es nuestra patria), el cómic nos presenta a un grupo de hombres que han decidido renunciar a su pasado, a sus nombres y a sus países de origen para servir a una bandera que no les pertenece. Barreiro, un maestro en retratar a los marginados y a los antihéroes, utiliza este escenario para explorar qué es lo que empuja a un hombre a buscar la muerte o el anonimato en los rincones más inhóspitos del planeta.
La narrativa de *Legión Extranjera* es episódica pero profundamente cohesiva en su tono. Acompañamos a estos soldados a través de diversos escenarios geográficos y temporales, desde las arenas ardientes del desierto del Sahara hasta las densas y asfixiantes selvas de Indochina o los conflictos en Argelia. Sin embargo, el verdadero campo de batalla no es el terreno físico, sino el alma de los protagonistas. Cada capítulo funciona como una ventana a la desesperación: criminales que huyen de la justicia, aristócratas caídos en desgracia, idealistas desilusionados y hombres rotos por el amor o la tragedia se encuentran codo con codo en una hermandad forjada por el fuego y el cinismo.
Lo que eleva a *Legión Extranjera* a la categoría de obra maestra es el arte de Eduardo Risso. En estas páginas, un joven Risso ya comenzaba a dar muestras del estilo que años más tarde lo consagraría internacionalmente en obras como *100 Bullets*. Su manejo del claroscuro es magistral; las sombras no son simplemente la ausencia de luz, sino elementos narrativos que ocultan los rostros y las intenciones de los personajes, subrayando esa pérdida de identidad que define a los legionarios. El dibujo es sucio, detallado y visceral, logrando que el lector sienta el calor sofocante, el polvo del desierto y la tensión constante de una emboscada inminente.
A diferencia de otros cómics bélicos que glorifican la guerra o el heroísmo patriótico, la obra de Barreiro y Risso es profundamente antibelicista y existencialista. No hay gloria en las misiones que se les encomiendan; a menudo son peones en juegos políticos que no comprenden o misiones suicidas destinadas a proteger intereses coloniales en decadencia. La violencia se presenta de forma seca y brutal, despojada de cualquier romanticismo. El heroísmo, cuando aparece, es pequeño, íntimo y suele nacer de la solidaridad entre hombres que saben que no tienen a nadie más en el mundo.
La sinopsis de este cómic podría resumirse como el viaje de aquellos que ya no tienen nada que perder. Es una crónica de la supervivencia en condiciones extremas, donde la lealtad al compañero es el único código ético que sobrevive cuando la moralidad se desvanece. A través de sus diálogos cortantes y sus silencios cargados de significado, *Legión Extranjera* invita al lector a reflexionar sobre la identidad: ¿quiénes somos cuando nos quitan nuestro nombre y nuestro pasado?
En conclusión, *Legión Extranjera* es una lectura obligatoria para cualquier amante del noveno arte. Es una obra oscura, atmosférica y emocionalmente devastadora que demuestra que el cómic es el medio ideal para explorar las sombras del espíritu humano. La colaboración entre Barreiro y Risso es un testamento de una época dorada de la historieta, ofreciendo un relato que, a pesar de estar ambientado en conflictos históricos específicos, posee una cualidad universal y atemporal que sigue resonando con fuerza en la actualidad. Es, en definitiva, el retrato definitivo de los hombres que eligieron ser olvidados.