En el vasto universo del noveno arte, pocas franquicias han logrado trascender su origen comercial para convertirse en un referente del género de acción y aventura como lo hizo "Comandos en Acción". Conocida internacionalmente como *G.I. Joe: A Real American Hero*, esta obra no es simplemente un vehículo de promoción para una línea de figuras articuladas; es una epopeya militar compleja, cargada de intriga política, avances tecnológicos y un desarrollo de personajes que rivaliza con las mejores series de autor de su época.
La premisa de "Comandos en Acción" nos sitúa en un mundo donde las tensiones geopolíticas han dado lugar a una nueva forma de amenaza global. Para combatir este peligro, se crea una unidad de misiones especiales altamente clasificada, compuesta por los mejores operativos de diversas ramas de las fuerzas armadas. Este grupo, conocido como los G.I. Joe (o los Comandos, en las ediciones en español), representa la última línea de defensa de la libertad. Sin embargo, no se enfrentan a un ejército convencional, sino a una organización terrorista sofisticada y despiadada: Cobra.
El corazón de la narrativa reside en la lucha eterna entre estos dos bandos. Por un lado, los Comandos son un mosaico de especialidades: desde expertos en comunicaciones y rastreadores de jungla hasta pilotos de élite y maestros en artes marciales. Personajes como Duke, el líder de campo con una brújula moral inquebrantable; Scarlett, la experta en contrainteligencia cuya agudeza mental es tan letal como su ballesta; y el enigmático Snake Eyes, un comando silencioso que nunca muestra su rostro ni pronuncia palabra, forman el núcleo de un equipo donde la lealtad y el sacrificio son la moneda de cambio diaria.
Frente a ellos se alza Cobra, una organización liderada por el Comandante Cobra, un fanático enmascarado cuya ambición no conoce límites. A diferencia de los villanos bidimensionales de otros cómics de la época, los antagonistas de esta serie poseen motivaciones complejas y jerarquías internas fascinantes. La presencia de Destro, el traficante de armas con una máscara de berilio y un estricto código de honor, o la Baronesa, una aristócrata experta en sabotaje, añade capas de drama y traición que mantienen al lector en vilo.
Lo que realmente eleva a "Comandos en Acción" por encima de otros cómics bélicos es la pluma de Larry Hama. Como veterano de guerra, Hama infundió a las páginas un realismo técnico y táctico sin precedentes. Los diálogos no solo suenan auténticos, sino que la descripción del armamento, los vehículos y las estrategias militares se siente tangible. Pero más allá de la pólvora y el acero, Hama exploró la humanidad de los soldados: sus miedos, sus traumas de guerra y los lazos de hermandad que se forjan en el fragor de la batalla.
Uno de los arcos más cautivadores de la serie es la mitología que rodea a los ninjas. La rivalidad entre Snake Eyes y Storm Shadow (el guardaespaldas de Cobra) introduce elementos de honor, venganza y misticismo oriental en un entorno de alta tecnología. Esta subtrama, que se desarrolla a lo largo de décadas, es considerada por muchos críticos como una de las mejores construcciones narrativas en la historia del cómic comercial.
En resumen, "Comandos en Acción" es una obra que desafía las etiquetas. Es un thriller de espionaje, un drama bélico y una aventura de ciencia ficción, todo envuelto en un arte dinámico que captura la intensidad del combate. Para el lector que busca una historia donde las acciones tienen consecuencias, donde los héroes son vulnerables y donde el destino del mundo pende de un hilo en cada misión, este cómic es una lectura obligatoria. Es el retrato de un conflicto interminable donde el valor y la estrategia son las únicas herramientas para sobrevivir a la sombra de la serpiente.