En el vasto panorama del noveno arte contemporáneo, existen obras que deciden alejarse de la pirotecnia visual y las narrativas de género tradicionales para posar su mirada en la esencia misma de la condición humana. 'Atletas', la magistral colaboración entre el guionista Mariano Casas y el dibujante Tyto Alba (publicada originalmente por Edicions de Ponent), es precisamente uno de esos raros ejemplares. Como experto en narrativa gráfica, puedo afirmar que nos encontramos ante una obra que utiliza el deporte no como un fin, sino como un lienzo donde se pintan las obsesiones, las glorias efímeras y las derrotas silenciosas del espíritu humano.
La premisa de 'Atletas' es engañosamente sencilla: se trata de una antología de relatos breves que giran en torno a figuras del mundo del deporte, principalmente vinculadas a la historia de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, no estamos ante un panegírico de las medallas de oro ni un compendio de estadísticas biográficas. Casas y Alba se proponen algo mucho más ambicioso y poético: capturar el "momento de verdad", ese instante en el que el cuerpo llega a su límite y la mente debe decidir si trascender o quebrarse.
Desde las primeras páginas, el lector percibe que el enfoque es profundamente humanista. El cómic explora la dicotomía entre el cuerpo como una máquina de precisión casi divina y la fragilidad inherente a nuestra biología. A través de sus viñetas, desfilan personajes que encarnan la lucha contra el tiempo, la gravedad y, sobre todo, contra el olvido. La obra se estructura como un mosaico de vidas que, aunque separadas por décadas y disciplinas —desde el atletismo de pista hasta la natación o la gimnasia—, comparten un mismo ADN: la búsqueda de la excelencia en un mundo que solo premia al primero.
El guion de Mariano Casas destaca por su capacidad de síntesis y su tono melancólico. No necesita grandes bloques de texto para transmitir la soledad del corredor de fondo o la presión asfixiante que siente un saltador antes de iniciar su carrera. Hay una elegancia literaria en la forma en que se entrelazan los hechos históricos con la ficción introspectiva, permitiendo que el lector se asome a la psicología de estos semidioses de barro.
Por otro lado, el apartado visual de Tyto Alba es, sencillamente, el alma de la obra. Con un estilo que bebe directamente de la acuarela y el trazo suelto, Alba logra algo harto difícil en el cómic: representar el movimiento puro sin perder la carga emocional. Sus colores, a menudo lavados y nostálgicos, evocan la pátina del tiempo, como si estuviéramos viendo fotografías antiguas que cobran vida. La anatomía en 'Atletas' no es la de los superhéroes de Marvel; es una anatomía de músculos tensos, tendones al límite y rostros marcados por el esfuerzo agónico. El dibujo respira, suda y se cansa junto a los protagonistas.
Uno de los mayores aciertos de 'Atletas' es su capacidad para tratar el deporte como una forma de arte y, a la vez, como una tragedia griega. Se explora el concepto del *Agón* (la competición), pero también el del *Pathos* (el sufrimiento). La obra nos invita a reflexionar sobre qué sucede cuando las luces del estadio se apagan y el atleta debe enfrentarse a la normalidad de una vida sin aplausos. Es un estudio sobre la identidad: ¿quién eres cuando ya no puedes correr más rápido que los demás?
En conclusión, 'Atletas' es una lectura imprescindible no solo para los amantes del deporte, sino para cualquier lector que busque una narrativa gráfica madura, reflexiva y estéticamente exquisita. Es un recordatorio de que, detrás de cada récord mundial, hay una historia de sacrificio que a menudo bordea la locura. Mariano Casas y Tyto Alba han creado un poema visual sobre la resistencia, una oda a aquellos que, aunque sepan que la caída es inevitable, deciden saltar lo más alto posible. Es, en definitiva, un cómic que no se lee con la rapidez de un sprint