En el vasto y a menudo saturado panorama del cómic contemporáneo, surgen ocasionalmente obras que desafían las etiquetas convencionales para situarse en un terreno puramente sensorial y reflexivo. 'Monográficos', la obra con la que la talentosa autora valenciana Laura Pérez se consolidó como una de las voces más sugerentes de la narrativa gráfica actual, es precisamente uno de esos hitos. Publicado originalmente por Astiberri, este volumen no es una novela gráfica al uso, sino una exquisita y perturbadora antología de fragmentos, una colección de "estudios" sobre la condición humana que se sitúan en la frontera entre lo cotidiano y lo onírico.
Para entender 'Monográficos', el lector debe abandonar la búsqueda de una estructura lineal tradicional. La obra se compone de una serie de historietas cortas, ilustraciones narrativas y viñetas autoconclusivas que funcionan como pequeñas ventanas a universos privados. El título no es casual: cada sección actúa como un monográfico visual sobre un sentimiento, una fobia, una situación social o un rasgo del comportamiento humano. Laura Pérez utiliza su mirada clínica y, a la vez, profundamente poética para diseccionar momentos que solemos pasar por alto, dotándolos de una relevancia casi mística.
El eje central de 'Monográficos' es la exploración de lo inquietante (lo que los alemanes llaman *unheimlich*). Pérez tiene una habilidad especial para tomar una escena mundana —una cena entre amigos, una espera en el médico, un paseo solitario— y retorcerla sutilmente hasta que algo se siente "fuera de lugar". No recurre al terror explícito, sino a una extrañeza atmosférica que cala en los huesos. Es un cómic que habla de las máscaras que nos ponemos, de las verdades que ocultamos tras las convenciones sociales y de los abismos que se abren en el silencio de una conversación.
Desde el punto de vista artístico, 'Monográficos' es una lección de elegancia y economía de medios. El trazo de Laura Pérez es delicado pero firme, capaz de capturar la psicología de un personaje con apenas un par de líneas en la mirada o la tensión en la postura de unos hombros. Su uso del blanco y negro (con grises magistralmente aplicados) refuerza esa sensación de atemporalidad y de introspección. El espacio en blanco no es vacío, sino aire; es el silencio necesario para que el lector procese la carga emocional de lo que acaba de ver. La autora juega con el diseño de la página de forma orgánica, rompiendo a veces la cuadrícula para dejar que las imágenes respiren y se expandan, creando un ritmo de lectura pausado y contemplativo.
Los temas que recorren estas páginas son universales pero tratados desde una óptica muy personal. Encontramos reflexiones sobre la identidad, el paso del tiempo, la soledad urbana y la desconexión en la era de la hipercomunicación. Hay un humor sutil, a veces negro y siempre inteligente, que sirve como contrapunto a la melancolía reinante. Pérez observa a sus personajes con una mezcla de crueldad analítica y ternura, recordándonos que todos somos, en el fondo, seres extraños tratando de encajar en un mundo que no siempre comprendemos.
Lo que hace que 'Monográficos' destaque sobre otras antologías es su coherencia tonal. A pesar de ser una recopilación de piezas diversas, existe un hilo invisible que las une: la curiosidad insaciable de la autora por lo invisible. Es un libro que invita a ser leído y releído, pues cada lectura revela un detalle nuevo, una sombra que no habíamos visto o una expresión que cambia de significado según nuestro propio estado de ánimo.
En conclusión, 'Monográficos' es una obra imprescindible para cualquier amante del noveno arte que busque algo más que entretenimiento escapista. Es un ejercicio de observación pura, un catálogo de las rarezas del alma humana plasmado con una belleza plástica incuestionable. Laura Pérez no solo dibuja historias; dibuja estados mentales, capturando lo inefable y dándole forma sobre el papel. Leer este cómic es asomarse a un espejo que, aunque a veces nos devuelve una imagen distorsionada, siempre nos dice algo profundo y verdadero sobre quiénes somos cuando nadie nos mira. Una joya de la narrativa gráfica española que sigue resonando mucho tiempo después de haber cerrado sus tapas.