En el vasto y a menudo saturado universo de la narrativa gráfica, pocas colaboraciones han despertado tanta curiosidad y expectación como 'Hero-Man'. Este proyecto no es simplemente un cómic o un manga más; es el puente cultural definitivo entre dos gigantes del entretenimiento: la leyenda estadounidense Stan Lee, el arquitecto del Universo Marvel, y el prestigioso estudio de animación japonés Bones, responsable de éxitos como *Fullmetal Alchemist* y *My Hero Academia*. El resultado de esta unión, plasmado en el papel por el arte de Tamon Ohta, es una obra que destila la esencia del heroísmo clásico con el dinamismo visual del *shonen* moderno.
La historia nos sitúa en Center City, una ciudad ficticia de la costa oeste de los Estados Unidos que sirve como el escenario perfecto para este relato de crecimiento y valentía. El protagonista es Joey Jones, un adolescente que encarna a la perfección el arquetipo del héroe de Stan Lee: un joven huérfano, humilde y trabajador que lucha por salir adelante mientras cuida de su abuela. Joey trabaja en un restaurante de comida rápida y sueña con poseer un "Heybo", un sofisticado robot de juguete con funciones de control remoto que es el furor entre los jóvenes de su edad. Sin embargo, su precaria situación económica le impide adquirir uno, lo que lo sitúa como un observador externo en una sociedad obsesionada con la tecnología.
El destino de Joey cambia radicalmente cuando encuentra un Heybo roto y abandonado en un callejón. Lejos de ignorarlo, decide llevárselo a casa y repararlo con sus propias manos, bautizándolo cariñosamente como "Heroman". Lo que Joey no sabe es que su acto de bondad y perseverancia coincidirá con un evento astronómico sin precedentes. Una extraña tormenta eléctrica, provocada por una anomalía en el espacio profundo, descarga un rayo de energía misteriosa directamente sobre el pequeño robot de juguete.
Este incidente transforma al diminuto autómata en una entidad colosal: un gigante de metal y energía, imbuido de una fuerza devastadora y envuelto en una estética que evoca los colores de la bandera estadounidense. Pero Heroman no es una máquina autónoma; está vinculado telepáticamente a Joey a través de un brazalete de control que aparece en la muñeca del joven. A partir de este momento, la dinámica entre el chico y el gigante se convierte en el núcleo emocional de la obra. Joey no es solo un piloto; es la brújula moral de una fuerza que podría ser destructiva si cayera en las manos equivocadas.
La trama se complica rápidamente con la llegada de los Skrugg, una raza de invasores alienígenas insectoides que han sido atraídos a la Tierra precisamente por las señales emitidas durante la tormenta que dio vida a Heroman. Los Skrugg no son los típicos villanos de opereta; representan una amenaza existencial, fría y tecnológicamente superior que pone en jaque a las fuerzas militares convencionales. Aquí es donde el cómic brilla al mostrar la vulnerabilidad de la humanidad frente a lo desconocido, dejando a Joey y a su imponente compañero como la única línea de defensa efectiva.
Acompañando a Joey encontramos a personajes secundarios que aportan profundidad a la narrativa, como Psy, su mejor amigo, un joven rebelde con un gran corazón, y Lina, la chica de la que Joey está enamorado, quien aporta el toque de humanidad y urgencia a las misiones de rescate. La relación entre estos personajes se siente orgánica y refuerza el tema central de la obra: que el verdadero poder no reside en el tamaño de los músculos o en la tecnología de punta, sino en la voluntad de proteger a los demás.
Visualmente, 'Hero-Man' es un festín. El diseño del robot es icónico, logrando un equilibrio entre la robustez de un *mecha* japonés y la elegancia de un superhéroe de la Edad de Plata. Las secuencias de acción son fluidas y cinéticas, capturando la escala épica de los enfrentamientos contra los Skrugg sin perder de vista la expresión emocional de Joey, quien debe madurar a marchas forzadas ante la responsabilidad que ha caído sobre sus hombros.
En conclusión, 'Hero-Man' es una lectura obligatoria para quienes buscan una historia que combine la nostalgia de los cómics de superhéroes de antaño con la frescura y el ritmo