Camelot 3000: El mito artúrico renace en la frontera final
En el vasto panteón de la historieta estadounidense, pocas obras logran amalgamar con tanto éxito la tradición literaria clásica y la ciencia ficción especulativa como lo hizo *Camelot 3000*. Publicada originalmente por DC Comics entre 1982 y 1985, esta maxiserie de doce números no solo marcó un hito por su narrativa, sino también por ser una de las primeras producciones de la editorial impresas en papel de alta calidad (Baxter paper) y vendidas exclusivamente en el mercado directo, lo que permitía un contenido más maduro y sofisticado. Escrita por Mike W. Barr e ilustrada magistralmente por Brian Bolland, la obra se erige como una pieza fundamental para entender la evolución del cómic hacia la modernidad.
La premisa nos sitúa en el año 3000. La Tierra ya no es el mundo que conocemos; se encuentra bajo una asfixiante y brutal invasión alienígena que amenaza con extinguir a la raza humana. En medio del caos, un joven llamado Tom Wulf, mientras huye de las fuerzas opresoras en las excavaciones de Glastonbury Tor, despierta accidentalmente a un gigante dormido: el Rey Arturo Pendragon. Según la profecía, el "Rey que fue y será" regresaría en el momento de mayor necesidad para Gran Bretaña y el mundo. Sin embargo, el Arturo que despierta se encuentra con un escenario que jamás habría imaginado: naves espaciales, pistolas láser y una humanidad al borde del abismo.
El genio de Barr reside en cómo traslada los tropos de la materia de Bretaña al entorno de la *space opera*. Arturo comprende rápidamente que, para salvar el planeta, no basta con su mítica espada Excalibur; necesita a su Mesa Redonda. Acompañado por un Merlín cuya magia parece desentonar y a la vez encajar perfectamente en un mundo tecnológico, el rey inicia una búsqueda transespacial para reunir las almas reencarnadas de sus caballeros más leales.
Aquí es donde *Camelot 3000* brilla con una audacia inusual para su época. Los caballeros no regresan necesariamente en cuerpos o situaciones que reflejen su gloria pasada. Lancelot es ahora un filántropo industrial; Ginebra es una líder militar de la resistencia; y, quizás el giro más recordado y valiente de la serie, Tristán se reencarna en el cuerpo de una mujer, lo que le obliga a enfrentarse a una crisis de identidad de género y a reevaluar su eterno amor por Isolda en un contexto completamente nuevo. Estas subtramas de identidad, honor y traición se entrelazan con la trama principal de resistencia bélica, dotando a los personajes de una tridimensionalidad humana que trasciende el mito.
En el bando opuesto, la amenaza no es solo externa. Tras la invasión alienígena se esconde una figura familiar y letal: Morgana Le Fay, la hermanastra de Arturo, quien ha utilizado sus artes oscuras para dominar la tecnología alienígena y finalmente reclamar el trono que cree que le pertenece. Junto a ella, un reencarnado Mordred añade la tensión de la traición familiar que siempre ha perseguido al linaje Pendragon.
Visualmente, el cómic es una obra maestra. Brian Bolland, conocido por su detallismo obsesivo y su capacidad para dotar de una expresividad casi fotográfica a los rostros, realiza aquí uno de los mejores trabajos de su carrera. Sus diseños de armaduras futuristas, que mezclan el metal medieval con la estética de la ciencia ficción de los 80, son icónicos. Cada viñeta respira una elegancia que eleva el guion de Barr, convirtiendo las batallas espaciales en auténticos torneos de caballería cósmica.
*Camelot 3000* es, en última instancia, una exploración sobre la permanencia de los ideales. A través de sus páginas, se plantea si conceptos como el honor, la lealtad y el sacrificio tienen lugar en un futuro distópico y tecnificado. Sin caer en el spoiler, la obra nos conduce por un viaje épico que abarca desde los rincones más oscuros de la psique humana hasta los confines del sistema solar, recordándonos que, aunque los siglos pasen y la tecnología cambie, las leyendas nunca mueren; solo esperan el momento adecuado para despertar. Es una lectura obligatoria para cualquier amante del noveno arte que busque una historia autoconclusiva, visualmente impactante y temáticamente profunda.