Modesty Blaise

Modesty Blaise: La elegancia del peligro y el arte de la supervivencia

Cuando hablamos de la aristocracia del noveno arte, es imposible no detenerse ante la figura de *Modesty Blaise*. Creada en 1963 por el guionista Peter O’Donnell y el dibujante Jim Holdaway para el periódico británico *Evening Standard*, esta obra no es solo una tira de prensa que trascendió su formato original; es un pilar fundamental del género de espionaje y aventuras, y una pieza clave para entender la evolución de la mujer como protagonista absoluta en el cómic europeo.

La premisa de *Modesty Blaise* nos presenta a una heroína con un pasado tan enigmático como fascinante. Modesty no nació en la seda; fue una niña refugiada sin nombre que vagó por los campos de desplazados de la posguerra en los Balcanes y el Mediterráneo. Tras años de supervivencia pura, terminó liderando una organización criminal internacional conocida como "The Network" (La Red). Bajo su mando, esta organización se convirtió en una maquinaria perfecta que evitaba el tráfico de drogas y la trata de blancas, centrándose en actividades menos "sucias". Tras amasar una fortuna considerable, Modesty decidió retirarse a los 26 años para vivir una vida de lujo y ocio en Londres. Sin embargo, el aburrimiento de la alta sociedad pronto la empuja a aceptar misiones ocasionales para el Servicio Secreto Británico, bajo la tutela de Sir Gerald Tarrant.

Pero Modesty no está sola. El corazón palpitante de este cómic es su relación con Willie Garvin, su mano derecha y confidente más leal. Lo que hace que *Modesty Blaise* destaque por encima de otros relatos de espionaje de la época (como las primeras novelas de James Bond) es la dinámica entre estos dos personajes. No son amantes; son almas gemelas platónicas unidas por un respeto mutuo inquebrantable y un pasado compartido en los márgenes de la ley. Willie es el único que puede llamar a Modesty "Princess", y su compenetración en el campo de batalla es casi coreográfica.

Desde el punto de vista narrativo, Peter O’Donnell construyó un universo donde el realismo y la sofisticación se dan la mano. A diferencia de otros héroes de acción, Modesty y Willie no tienen superpoderes ni dependen exclusivamente de artilugios tecnológicos imposibles. Su mayor arma es su preparación física, su inteligencia táctica y un conocimiento profundo de la psicología humana. Las tramas suelen llevarlos a escenarios exóticos —desde desiertos implacables hasta lujosos casinos en la Riviera—, enfrentándolos a villanos que, aunque a menudo rozan lo extravagante, siempre resultan amenazantes y tangibles.

Visualmente, el cómic es una lección magistral de narrativa secuencial. Aunque varios artistas pasaron por la serie (incluyendo al talentoso español Enric Badía Romero, quien capturó la esencia del personaje durante décadas), el trabajo inicial de Jim Holdaway estableció el estándar de oro. Su uso del claroscuro, su habilidad para dotar de movimiento a las escenas de lucha y su capacidad para retratar la moda y la elegancia de los años 60 y 70 convirtieron a cada tira en una obra de arte. La estética de Modesty —siempre impecable, incluso en las situaciones más extremas— se convirtió en un icono de estilo.

Leer *Modesty Blaise* hoy en día es descubrir una obra que se adelantó a su tiempo. Modesty es una mujer independiente, financieramente autónoma, sexualmente liberada y capaz de superar a cualquier adversario en combate o en una partida de ajedrez mental. No es una "versión femenina de", es un personaje con una mitología propia y una profundidad psicológica que rara vez se encontraba en los cómics de acción de mediados del siglo XX.

En resumen, *Modesty Blaise* es una mezcla perfecta de *noir*, aventura trotamundos y drama de personajes. Es una invitación a un mundo donde el peligro se viste de gala y donde la lealtad es la única moneda que realmente importa. Para cualquier amante del cómic que busque una narrativa inteligente, un dibujo exquisito y una protagonista que redefine el concepto de "heroína", esta obra es, sencillamente, una lectura obligatoria. Es el testimonio de una época, pero su calidad literaria y visual la mantienen tan fresca y vibrante como el primer día que apareció en las páginas del *Evening Standard*.

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