En el vasto y efervescente panorama de la narrativa gráfica latinoamericana, pocas obras han logrado amalgamar con tanta maestría la estética del *cyberpunk* con una identidad local tan marcada como lo hace 'Ultus'. Creado por el talentoso artista y guionista chileno Cristóbal Jofré, este cómic no es solo una historia de acción y ciencia ficción; es una experiencia sensorial que redefine el concepto del antihéroe en un contexto distópico que se siente, a la vez, ajeno y peligrosamente familiar.
La trama de 'Ultus' nos transporta a una metrópolis futurista donde la línea entre el progreso tecnológico y la decadencia social se ha desdibujado por completo. En este escenario, la ciudad no es un simple telón de fondo, sino un personaje vivo y opresivo. Las megaconstrucciones de acero y cristal conviven con callejones sumidos en la miseria, donde la luz de los neones apenas alcanza a iluminar la desesperanza de sus habitantes. Es en este entorno de contrastes violentos donde surge la figura de Ultus, una entidad que parece encarnar la respuesta visceral de una urbe que ya no puede soportar su propio peso.
Desde una perspectiva de experto, lo primero que cautiva de 'Ultus' es su protagonista. No estamos ante el clásico paladín de la justicia con una brújula moral inquebrantable. Ultus es una fuerza de la naturaleza, un guerrero cuya presencia impone un silencio sepulcral. Su diseño visual es, sencillamente, icónico: una máscara que anula cualquier rastro de expresión humana, convirtiéndolo en un espejo donde la ciudad proyecta sus miedos y sus deseos de retribución. La obra juega constantemente con la ambigüedad de sus motivaciones, manteniendo al lector en un estado de fascinación y duda sobre si lo que presencia es un acto de salvación o simplemente otra forma de violencia necesaria.
La narrativa nos sumerge en una red compleja de conspiraciones corporativas y luchas de poder. En este mundo, las grandes empresas han suplantado a los gobiernos, y la ética ha sido sacrificada en el altar de la eficiencia y el control. Sin embargo, bajo la superficie de esta dominación tecnológica, laten secretos antiguos y una oscuridad que la ciencia no puede explicar del todo. Ultus se mueve entre estas dos aguas, enfrentándose a enemigos que van desde matones mejorados cibernéticamente hasta entidades que desafían la lógica de la realidad física.
El apartado artístico de Cristóbal Jofré merece una mención aparte. Su estilo es denso, detallado y profundamente atmosférico. Cada viñeta está cargada de una textura que casi se puede sentir al tacto; el humo de los cigarrillos, la lluvia ácida golpeando el pavimento y el brillo frío de las prótesis mecánicas están representados con una precisión cinematográfica. Jofré utiliza el claroscuro no solo como una técnica estética, sino como una herramienta narrativa para subrayar la soledad del protagonista y la corrupción que lo rodea. La composición de las páginas es dinámica, rompiendo a menudo la estructura tradicional para enfatizar la brutalidad de los combates y la escala monumental de la arquitectura urbana.
'Ultus' también destaca por su capacidad para reflexionar sobre la identidad y la alienación. En un mundo donde el cuerpo humano es modificable y la conciencia puede ser fragmentada, ¿qué es lo que nos hace reales? A través de los encuentros de Ultus con diversos personajes secundarios —cada uno lidiando con sus propios demonios en esta jungla de asfalto—, el cómic explora la pérdida de la humanidad en favor de la supervivencia.
En conclusión, 'Ultus' es una obra imprescindible para cualquier amante del noveno arte que busque algo más que entretenimiento superficial. Es un viaje al corazón de una noche eterna, una crítica mordaz a la deshumanización tecnológica y, por encima de todo, un triunfo visual que posiciona a Cristóbal Jofré como una de las voces más potentes y originales del cómic contemporáneo. Sin revelar los giros que aguardan en sus páginas, se puede afirmar que 'Ultus' es una lectura que deja huella, una sombra que persiste mucho después de haber cerrado el libro.