Bienvenidos a la Chicago de los años 30, una ciudad donde el humo de los cigarros se mezcla con la niebla del lago Michigan y el sonido de las ametralladoras Thompson marca el ritmo de la noche. En este escenario de decadencia moral y corrupción institucional se sitúa el cómic "Los Intocables de Eliot Ness", una obra que trasciende la mera crónica histórica para convertirse en un ejercicio magistral de narrativa negra y suspense policial.
La historia nos sitúa en el apogeo de la Ley Seca. El alcohol está prohibido, pero fluye con más libertad que nunca gracias al imperio criminal de Alphonse "Al" Capone. El gánster más famoso de la historia no solo controla los suburbios y los clubes de jazz; tiene en su nómina a jueces, políticos y a gran parte del cuerpo de policía. Chicago no es una ciudad bajo la ley, sino un feudo bajo el mandato del terror y el soborno. Es en este vacío de justicia donde emerge la figura de Eliot Ness, un joven y decidido agente del Tesoro que se niega a aceptar el *statu quo*.
El cómic arranca con la premisa de una misión aparentemente suicida: desmantelar la infraestructura financiera y de distribución de Capone. Sin embargo, Ness comprende rápidamente que no puede confiar en nadie dentro de las estructuras convencionales. Aquí es donde la narrativa brilla al mostrar el proceso de selección de su equipo, un pequeño grupo de hombres con habilidades específicas pero, por encima de todo, con una integridad inquebrantable. Estos son los "Intocables", apodados así por la prensa no por su invulnerabilidad física, sino porque no pueden ser comprados por el dinero sucio de la mafia.
A diferencia de otras adaptaciones, esta versión en cómic profundiza en la psicología de sus personajes. Eliot Ness no es presentado como un héroe de una pieza, sino como un hombre obsesivo, cuya rectitud moral a veces bordea la imprudencia y pone en jaque su vida personal. La obra explora el peso de la responsabilidad y el coste humano de enfrentarse a un sistema podrido desde sus cimientos. Por otro lado, la figura de Capone se cierne sobre la trama como una sombra omnipotente; aunque a menudo actúa desde las sombras de sus lujosas oficinas, su influencia se siente en cada viñeta, en cada mirada temerosa de los ciudadanos y en cada traición.
Visualmente, el cómic es una delicia para los amantes del género *noir*. El uso de las sombras y el contraste es fundamental para transmitir la atmósfera opresiva de la época. Los callejones oscuros, los almacenes clandestinos y las oficinas gubernamentales bañadas por la luz de las persianas venecianas crean un entorno inmersivo. El dibujo detalla con precisión la moda de los años 30, los vehículos de la época y la arquitectura de una Chicago que se debatía entre el progreso y la ruina de la Gran Depresión.
La narrativa avanza con un ritmo cinematográfico, alternando entre tensas escenas de investigación burocrática —donde los libros de contabilidad son tan peligrosos como las balas— y secuencias de acción trepidante. Las redadas en las destilerías ilegales y los tiroteos en plena calle están coreografiados con una crudeza que recuerda al lector que, en esta guerra, nadie está realmente a salvo. No hay espacio para el glamour del crimen; el cómic se encarga de mostrar la suciedad y la violencia real que el imperio de Capone ocultaba tras sus trajes de seda.
"Los Intocables de Eliot Ness" es, en última instancia, una reflexión sobre la justicia en tiempos de oscuridad. Plantea preguntas incómodas: ¿Hasta dónde debe llegar un hombre de ley para detener a un criminal que no sigue ninguna regla? ¿Es posible mantener la pureza en un entorno donde el compromiso es la norma? Sin caer en spoilers, la obra guía al lector a través de un laberinto de estrategias legales y enfrentamientos armados que culminan en uno de los duelos de voluntades más icónicos de la historia moderna.
Para el lector de cómics, esta obra es una pieza esencial. No solo por su valor histórico o por la leyenda de sus protagonistas, sino por la forma en que utiliza el lenguaje secuencial para retratar una era de mitos y monstruos. Es una historia de sacrificio, de camaradería masculina frente a la adversidad y, sobre todo, de la creencia de que unos pocos hombres justos pueden, efectivamente, cambiar el destino de una ciudad entera. Prep