Jim Huracán

Jim Huracán: El Hércules del Lejano Oeste y la Maestría de Juan García Iranzo

En el vasto panorama del tebeo clásico español, pocas figuras logran condensar con tanta fuerza la energía, el dinamismo y el espíritu de aventura como lo hace Jim Huracán. Creado por el legendario historietista Juan García Iranzo y publicado originalmente por la mítica Editorial Bruguera a finales de la década de los 40, este cómic no es solo un exponente más del género de aventuras; es una pieza fundamental para entender la evolución narrativa y visual de la historieta en España durante la posguerra.

La sinopsis de *Jim Huracán* nos sitúa en un escenario que, a primera vista, parece el tradicional Lejano Oeste estadounidense. Sin embargo, lo que diferencia a esta obra de otros "westerns" de la época es la naturaleza misma de su protagonista. Jim no es el típico vaquero que confía exclusivamente en su revólver para resolver los conflictos. Es, ante todo, un atleta de físico imponente, una suerte de Hércules moderno trasladado a las llanuras de Arizona y Texas. Su fuerza descomunal, su agilidad prodigiosa y su destreza en el combate cuerpo a cuerpo lo convierten en una fuerza de la naturaleza, justificando con creces el apodo que da título a la serie.

La trama nos presenta a Jim como un hombre de justicia errante. Acompañado a menudo por su fiel caballo y movido por un código moral inquebrantable, Jim recorre territorios sin ley donde los abusos de poder, los forajidos sin escrúpulos y las injusticias sociales son la norma. Su misión no es la conquista de tierras ni la búsqueda de oro, sino la protección de los débiles y la restitución del orden en comunidades oprimidas por tiranos locales o bandas de cuatreros.

Lo que realmente eleva a *Jim Huracán* por encima de sus contemporáneos es el arte de Juan García Iranzo. El autor, conocido por su capacidad para imprimir un movimiento casi cinematográfico a sus viñetas, despliega aquí todo su arsenal técnico. Jim Huracán es un personaje que parece no poder estarse quieto; incluso en los momentos de calma, su musculatura y su postura sugieren una tensión lista para estallar. Las escenas de lucha son coreografías magistrales donde el lector puede sentir el impacto de cada golpe y la velocidad de cada acrobacia. Iranzo utiliza una línea cinética vibrante que rompe los márgenes de la viñeta, creando una experiencia de lectura inmersiva y trepidante.

A lo largo de sus peripecias, Jim se enfrenta a desafíos que ponen a prueba no solo su fuerza física, sino también su ingenio. Aunque el componente de acción es predominante, las historias de Iranzo suelen incluir giros argumentales que mantienen el suspense, explorando la psicología de los villanos y la resiliencia de las víctimas. El entorno del Oeste se siente vivo, polvoriento y peligroso, pero también lleno de una nobleza salvaje que Jim encarna a la perfección.

Otro aspecto destacable es la evolución del personaje dentro de la serie. A diferencia de otros héroes estáticos de la época, Jim Huracán muestra una humanidad que conecta rápidamente con el lector. Su soledad es la del héroe clásico, pero su determinación es la de un hombre que cree firmemente en que un solo individuo puede marcar la diferencia frente a la corrupción.

En conclusión, *Jim Huracán* es una obra imprescindible para cualquier amante del noveno arte. Es un testimonio del talento desbordante de Iranzo, un autor que supo dotar al tebeo español de una épica y una vitalidad únicas. Leer estas páginas hoy en día no es solo un ejercicio de nostalgia, sino un redescubrimiento de cómo la narrativa visual puede alcanzar cotas de dinamismo asombrosas con apenas papel y tinta. Sin spoilers ni revelaciones que arruinen la sorpresa, se puede afirmar que acompañar a Jim en su cabalgata por la justicia es sumergirse en una de las etapas más vibrantes y creativas de la historia del cómic en español. Es aventura en estado puro, servida con la fuerza de un huracán que, décadas después, sigue soplando con la misma intensidad.

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