En el vasto y a menudo inexplorado panteón de la Edad de Oro de los cómics, surge una figura que personifica la transición del héroe pulp al superhéroe moderno: Máscara Verde (*The Green Mask*). Publicado originalmente por la mítica editorial Fox Feature Syndicate a finales de la década de 1930, este título no es solo una reliquia histórica, sino un fascinante estudio sobre la justicia vigilante y la evolución del género en una época donde las reglas aún se estaban escribiendo.
La historia nos presenta a Michael Selby, un joven de posición acomodada que, tras regresar de un viaje por el mundo, se encuentra con una realidad desoladora: su ciudad está siendo devorada por la corrupción, el crimen organizado y la inoperancia de las autoridades. Selby, dotado de una inteligencia privilegiada y una condición física envidiable, comprende que el sistema legal es insuficiente para frenar la marea de delincuencia que asola las calles. Es aquí donde nace el concepto del "hombre misterioso", una figura que opera en las sombras para infundir terror en los corazones de aquellos que se creen por encima de la ley.
A diferencia de otros héroes contemporáneos que dependían exclusivamente de la fuerza bruta, el Máscara Verde inicial se apoya en el ingenio, la estrategia y un arsenal de gadgets que, para la época, resultaban vanguardistas. Su atuendo, un traje verde distintivo acompañado de un antifaz, no es solo un disfraz, sino un símbolo de esperanza para los oprimidos y una marca de fatalidad para los criminales. La narrativa nos sumerge en una atmósfera urbana densa, casi noir, donde los callejones oscuros y los muelles neblinosos son el escenario de enfrentamientos cargados de tensión.
Uno de los aspectos más intrigantes de *Máscara Verde* es su evolución como personaje. En sus primeras apariciones, Selby es un vigilante humano, vulnerable pero decidido. Sin embargo, a medida que la serie progresa y la competencia en los quioscos aumenta con la llegada de seres superpoderosos, el personaje experimenta una transformación radical. Tras ser expuesto a un misterioso tratamiento experimental (conocido en la mitología del cómic como los "rayos vita"), Selby adquiere capacidades sobrehumanas: una fuerza prodigiosa y una invulnerabilidad que lo elevan al estatus de verdadero superhéroe. Este cambio no solo altera la dinámica de sus batallas, sino que también plantea preguntas implícitas sobre el costo de la justicia y la deshumanización del héroe.
La serie no tarda en introducir a un elemento clásico de la era: el compañero o *sidekick*. El joven Domino se une a la cruzada de Selby, aportando un dinamismo juvenil y permitiendo que la narrativa explore la mentoría y la responsabilidad. Juntos, forman un dúo que se enfrenta a una galería de villanos coloridos y estrafalarios, precursores de los antagonistas que hoy definen la cultura popular.
Desde el punto de vista artístico, *Máscara Verde* contó con la mano de leyendas en ciernes, incluyendo al mismísimo Will Eisner en sus etapas formativas. El estilo visual se caracteriza por un dinamismo cinético y un uso dramático de las sombras, capturando la urgencia de una sociedad al borde del colapso. Cada viñeta respira el aire de la preguerra, con una estética que mezcla la elegancia de la alta sociedad con la crudeza de los bajos fondos.
Sin revelar los giros argumentales que definen sus arcos más memorables, se puede decir que *Máscara Verde* es una obra esencial para entender cómo el concepto de justicia retributiva se transformó en entretenimiento de masas. Es la crónica de un hombre que decidió dejar de ser un espectador para convertirse en un escudo, un relato que navega entre la aventura detectivesca y la fantasía heroica. Para cualquier estudioso del cómic o lector ávido de historias con sabor clásico, esta obra representa el espíritu indomable de una era donde cada máscara ocultaba un secreto y cada héroe cargaba con el peso de un mundo que necesitaba desesperadamente ser salvado.