Diego Valor Vol1

En el vasto panteón de la historieta española, pocos nombres resuenan con la fuerza nostálgica y la importancia histórica de Diego Valor. Para entender el primer volumen de sus aventuras, debemos situarnos en la España de mediados de los años 50, un periodo donde la imaginación era el único vehículo para escapar de una realidad gris. Diego Valor no nació en el papel, sino en las ondas de la Cadena SER, pero su salto al formato de «tebeo» consolidó lo que hoy consideramos la obra cumbre de la ciencia ficción clásica en nuestro idioma.

Este primer volumen nos transporta a un futuro que, visto desde nuestra perspectiva actual, destila un encanto *retro-futurista* irresistible. La historia se sitúa en el entonces lejano año 2000. La humanidad ha superado sus conflictos internos y se ha agrupado bajo el estandarte de la Federación Terrestre. Sin embargo, el progreso tecnológico y la paz global se ven amenazados por lo desconocido: el espacio exterior. La trama arranca con una premisa vibrante: la Tierra necesita expandir sus horizontes y desentrañar los misterios de los planetas vecinos, especialmente el enigmático y nublado Venus.

El protagonista, Diego Valor, es el arquetipo del héroe de la era espacial: un piloto de las Fuerzas Aéreas, valiente, íntegro y dotado de una determinación inquebrantable. Pero Diego no es un lobo solitario. En este primer tomo, se establecen las dinámicas de un equipo que se volvería icónico. Contamos con la presencia de Beatriz, una científica brillante que rompe, en la medida de lo que la época permitía, ciertos moldes de la figura femenina en el cómic de aventuras; y Portolés, el fiel compañero que aporta el contrapunto humano y, en ocasiones, el alivio cómico, representando al hombre común frente a las maravillas tecnológicas.

La sinopsis de este Volumen 1 nos sumerge de lleno en la preparación y ejecución de la primera gran expedición a Venus. La narrativa se construye sobre una tensión creciente: ¿qué encontrarán bajo la densa atmósfera del planeta hermano? El cómic maneja magistralmente el sentido de la maravilla. A medida que la expedición avanza, el lector es testigo de un despliegue de imaginación visual asombroso para su tiempo. Desde naves espaciales con diseños aerodinámicos imposibles hasta ciudades sumergidas y civilizaciones alienígenas que oscilan entre la benevolencia y la tiranía más absoluta.

El conflicto central de este volumen no solo trata sobre la supervivencia en un entorno hostil, sino sobre el choque de civilizaciones. Diego Valor se convierte en el embajador de la Tierra, enfrentándose a dilemas éticos y a peligros que desafían las leyes de la física conocidas. La aparición de fuerzas opositoras en Venus —inspiradas en gran medida por la estética y los tropos de la serie británica *Dan Dare*, de la cual Diego Valor es una adaptación y evolución autorizada— dota a la historia de un ritmo cinematográfico.

Visualmente, este volumen es una joya del dibujo académico y detallista. Los artistas (como Adolfo Buylla y Bayo, bajo los guiones de Enrique Jarnés Bergua) logran crear una atmósfera donde el metal de los cohetes brilla con una textura casi palpable. Cada viñeta está cargada de un optimismo tecnológico que define la "Edad de Oro" de la ciencia ficción: la creencia de que el hombre, armado con su ingenio y su nobleza, puede conquistar las estrellas.

En resumen, el Volumen 1 de Diego Valor es mucho más que un cómic de aventuras; es el acta fundacional de la épica espacial española. Es una invitación a viajar a un futuro que nunca fue, pero que sigue resultando fascinante. Para el lector contemporáneo, sumergirse en estas páginas es realizar un ejercicio de arqueología cultural, descubriendo cómo se soñaba el mañana hace siete décadas. Es una lectura imprescindible para entender la evolución del noveno arte en España y para disfrutar de una aventura pura, sin cinismo, donde el honor y el descubrimiento son los motores que impulsan a la humanidad hacia el infinito.

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