Pelusso 1-8

Adentrarse en las páginas de "Pelusso", la obra del talentoso autor argentino Juan Sáenz Valiente, es sumergirse en una de las propuestas más frescas, dinámicas y visualmente impactantes de la historieta contemporánea. Publicada originalmente de forma serializada en la mítica revista *Fierro*, la recopilación de los episodios 1 al 8 nos presenta un universo que cabalga entre el realismo sucio, el surrealismo urbano y el noir más delirante. Como experto en el noveno arte, puedo afirmar que estamos ante una pieza fundamental para entender la evolución del cómic de autor en el Cono Sur durante las últimas décadas.

La historia nos presenta a su protagonista homónimo, Pelusso, un personaje que encarna la figura del "buscavidas" o el "cadete de lo insólito". Pelusso no es un héroe en el sentido tradicional, ni siquiera un antihéroe atormentado por un pasado oscuro; es, ante todo, un superviviente. Su oficio consiste en aceptar encargos de lo más variopintos en una ciudad que, aunque guarda ecos de una Buenos Aires distorsionada, funciona bajo sus propias reglas oníricas y, a menudo, crueles. Desde entregas de paquetes misteriosos hasta misiones que rozan lo ilegal o lo metafísico, Pelusso se mueve por la urbe con una mezcla de resignación existencial y una eficacia sorprendente.

Lo que hace que estos primeros ocho capítulos sean fascinantes es la capacidad de Sáenz Valiente para construir un mundo que se siente vivo y orgánico. La narrativa no se detiene a explicar las leyes de este universo; simplemente nos lanza a él. Acompañamos a Pelusso en una estructura episódica donde cada entrega expande los límites de lo posible. En este tramo inicial, vemos cómo el protagonista interactúa con una galería de personajes secundarios que parecen sacados de una pesadilla de Fellini o de un relato de Kafka pasado por el tamiz del humor ácido rioplatense. Hay una sensación constante de que, detrás de cada esquina o de cada puerta cerrada, aguarda algo que desafía la lógica cotidiana.

Visualmente, "Pelusso" es una clase magistral de narrativa gráfica. Juan Sáenz Valiente, cuya formación también incluye la animación, dota a sus páginas de una elasticidad y un movimiento envidiables. Su trazo es limpio pero detallado, capaz de capturar tanto la mugre de un callejón como la sofisticación de un salón burgués con la misma maestría. El uso de las sombras y la composición de las viñetas no solo sirven para contar la historia, sino para establecer un tono atmosférico que oscila entre la comedia negra y el suspense. La expresividad de Pelusso —un hombre de pocas palabras pero de gestos elocuentes— es el ancla emocional que permite al lector conectar con situaciones que, de otro modo, resultarían demasiado abstractas.

A lo largo de estos ocho números, el cómic explora temas profundos bajo la superficie de la aventura urbana. Se percibe una crítica sutil a la deshumanización de las grandes metrópolis, a la precariedad laboral y a la soledad del individuo frente a sistemas burocráticos o criminales que lo superan. Sin embargo, nunca cae en el panfleto; la prioridad es siempre el ritmo, la sorpresa y el placer estético. El "rebusque" —ese término tan argentino que define el arte de sobrevivir con lo que hay a mano— es el motor filosófico de la obra.

Para el lector que busca algo que se aleje de las fórmulas trilladas del cómic comercial, "Pelusso 1-8" es una puerta de entrada a un laberinto fascinante. Es una obra que exige atención, que recompensa las relecturas y que consagra a su autor como un arquitecto de mundos imposibles pero extrañamente familiares. Sin revelar los giros que aguardan en cada capítulo, basta decir que la trayectoria de Pelusso en este volumen es un viaje de descubrimiento, no solo de la ciudad que habita, sino de los límites de su propia resistencia física y mental. Una lectura imprescindible que demuestra que la historieta sigue siendo el medio más libre para explorar los rincones más extraños de la condición humana.

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