Selva Misteriosa, La

Hablar de "Selva Misteriosa" es adentrarse en uno de los capítulos más fascinantes, vanguardistas y visualmente revolucionarios de la historia del cómic español. Creada por el inigualable Enrique Sió a finales de la década de los 60 (específicamente publicada de forma serializada en la revista *Mundo Joven* entre 1969 y 1970), esta obra no es solo una historieta de aventuras, sino un manifiesto estético que cambió las reglas del juego en la narrativa secuencial de nuestro país.

La trama nos sitúa en un escenario clásico pero reinterpretado bajo una lente de modernidad absoluta. El protagonista, un periodista de rasgos elegantes y actitud observadora, se interna en los espesos y desconocidos dominios de una selva que parece tener vida propia. Lo que comienza como una expedición o un encargo profesional pronto se transforma en una odisea donde lo racional se desdibuja. A diferencia de los cómics de aventuras coloniales o de selva tradicionales de décadas anteriores, aquí no encontramos la búsqueda de un tesoro físico o la lucha contra fieras salvajes como motor principal, sino una inmersión en el misterio metafísico y la atmósfera de lo desconocido.

El guion de Sió se aleja de las estructuras lineales y predecibles. La selva actúa como un laberinto no solo geográfico, sino también psicológico. A medida que el protagonista avanza, se encuentra con personajes enigmáticos, civilizaciones perdidas que desafían la lógica del tiempo y situaciones que rozan lo onírico. El "misterio" al que alude el título no es un enigma que se resuelva con una clave, sino una sensación persistente de extrañamiento que envuelve al lector desde la primera página.

Sin embargo, donde "Selva Misteriosa" alcanza la categoría de obra maestra es en su apartado gráfico. Enrique Sió, influenciado por el *Pop Art*, la psicodelia y el cine de la *Nouvelle Vague*, rompió con el estilo académico predominante en la España de la época. Sus páginas son auténticos lienzos donde el color no se usa de forma naturalista, sino emocional y simbólica. Encontramos contrastes cromáticos audaces, el uso de tintas planas vibrantes y una composición de página que desafía la cuadrícula tradicional. Sió utiliza el montaje cinematográfico, planos detalle y encuadres inusuales que obligan al lector a participar activamente en la construcción de la historia.

La técnica de Sió también destaca por el uso de referencias fotográficas y un dibujo de línea clara pero extremadamente sofisticada, que dota a los personajes de una elegancia cosmopolita, casi publicitaria, que contrasta violentamente con el entorno orgánico y caótico de la selva. Esta dualidad entre la civilización (representada por el protagonista y su estética impecable) y la naturaleza indómita (representada por el entorno selvático y sus mitos) es uno de los ejes temáticos más potentes de la obra.

"Selva Misteriosa" fue, en su momento, un choque cultural. En una España que empezaba a despertar tímidamente a las corrientes europeas, Sió trajo la modernidad de autores como Guy Peellaert o Guido Crepax, pero con una voz propia y profundamente mediterránea. La obra es un viaje sensorial; leerla es dejarse llevar por una corriente de imágenes poderosas que sugieren mucho más de lo que explican.

En conclusión, esta obra es imprescindible para cualquier amante del noveno arte que desee entender la transición del "tebeo" infantil al cómic adulto y de autor. "Selva Misteriosa" es una invitación a perderse en un entorno donde la belleza plástica y el suspense se dan la mano, recordándonos que los territorios más inexplorados no están en los mapas, sino en la capacidad del arte para evocar lo invisible. Es, sin duda, una pieza de coleccionista y un testimonio del genio de un autor que entendió el cómic como una de las bellas artes.

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