Mandrake el Mago: El Maestro de la Ilusión en la Era Dorada
Dentro de la historia del noveno arte, pocos personajes poseen el aura de sofisticación, misterio y elegancia que define a Mandrake. La edición de la "Colección Grandes Clásicos de los Cómics del Pasado" dedicada a esta figura no es solo una recopilación de viñetas; es un viaje arqueológico a las raíces mismas de la narrativa de aventuras. Creado por el legendario Lee Falk en 1934 —quien años más tarde nos daría también a *The Phantom* (El Hombre Enmascarado)—, Mandrake el Mago se erige como el precursor de los héroes con habilidades extraordinarias, mucho antes de que las mallas y las capas de colores primarios inundaran los quioscos.
Esta sinopsis nos sitúa en un mundo donde la realidad es maleable. Mandrake no es un mago de escenario convencional, aunque su apariencia así lo sugiera. Ataviado con su impecable frac negro, su capa forrada de seda roja, su chistera y su bastón, este caballero utiliza una técnica que se convirtió en su sello distintivo: el "gesto hipnótico". Con un simple movimiento de manos, Mandrake es capaz de hacer que sus adversarios vean ilusiones tan vívidas que alteran el curso de cualquier confrontación. No lanza rayos de energía ni posee fuerza sobrehumana; su poder reside en la maestría absoluta sobre la mente ajena, una premisa que, en la década de los 30 y 40, resultaba absolutamente revolucionaria y fascinante.
La colección nos presenta el ecosistema fascinante que rodea al mago. En primer lugar, encontramos a su inseparable compañero, Lothar, el Príncipe de las Siete Naciones. Lothar es una figura histórica en el cómic por derecho propio: uno de los primeros héroes negros de la ficción popular que, aunque inicialmente fue presentado bajo los tropos de la época, evolucionó rápidamente hasta convertirse en el mejor amigo y protector de Mandrake, aportando la fuerza física necesaria allí donde la hipnosis no era suficiente. Juntos forman un dúo dinámico basado en la lealtad inquebrantable.
A ellos se une la Princesa Narda, el eterno interés romántico de Mandrake y soberana del reino europeo de Cockaigne. Narda no es la típica damisela en apuros; es una mujer de mundo, valiente y con una determinación que complementa la serenidad casi mística del mago. La dinámica entre estos tres personajes lleva al lector a través de escenarios exóticos, desde las junglas más profundas hasta las metrópolis art déco más brillantes, pasando por dimensiones paralelas y enfrentamientos con organizaciones criminales internacionales.
El arte de esta colección, encabezado principalmente por el detallista Phil Davis, es un testimonio del estilo visual de una época. Los dibujos capturan la estética del cine negro y el glamour de los años 30, con un uso del claroscuro que acentúa el misterio de las tramas. Cada página de esta edición de "Grandes Clásicos" permite apreciar la evolución del trazo y la composición de página, donde el surrealismo de las ilusiones de Mandrake se funde con el realismo de los escenarios.
Lo que hace que este volumen sea indispensable para cualquier estudioso o aficionado al cómic es su capacidad para transportarnos a la residencia de Mandrake, la mítica mansión Xanadú. Este refugio tecnológico y lujoso, situado en lo alto de una montaña, sirve como centro de operaciones para combatir amenazas que van desde gánsteres mundanos hasta villanos casi sobrenaturales como el enigmático "Cobra".
En conclusión, 'Mandrake – Coleccion Grandes Clasicos de los Comics del Pasado' es una pieza fundamental para entender la transición de las tiras de prensa diarias a la narrativa épica moderna. Es una obra que celebra la inteligencia sobre la fuerza bruta y la elegancia sobre el caos. Al abrir sus páginas, el lector no solo lee una historia; se somete voluntariamente al gesto hipnótico de Lee Falk y Phil Davis, descubriendo por qué, casi un siglo después, Mandrake sigue siendo el mago más grande que jamás haya caminado por el papel. Una lectura esencial para recuperar el sentido de la maravilla y el estilo de una era dorada que nunca volverá, pero que permanece viva en estas viñetas.