Din Dan

Para entender la historia del noveno arte en España, es imprescindible detenerse en las páginas de Din Dan, una de las cabeceras más emblemáticas y queridas de la mítica Editorial Bruguera. Publicada originalmente entre mediados de los años 60 y mediados de los 70, esta revista no solo fue un contenedor de historietas, sino un fiel reflejo de la evolución social y del ingenio desbordante de una generación de autores que definieron el humor gráfico español.

La trayectoria de *Din Dan* se divide fundamentalmente en dos etapas muy diferenciadas que marcan su identidad. La primera, iniciada en 1965, nació con una vocación marcadamente infantil y televisiva. En un momento en que la televisión empezaba a colonizar los hogares españoles, la revista buscó capitalizar el éxito de personajes populares de la pequeña pantalla, destacando por encima de todos la Familia Telerín, creada por los hermanos Moro. Aquellas páginas iniciales eran amables, coloridas y buscaban atraer a los más pequeños de la casa con un tono didáctico y tierno.

Sin embargo, el verdadero hito histórico y lo que los coleccionistas consideran la "época dorada" de la revista comenzó en 1968. En este segundo periodo, *Din Dan* se reinventó por completo, adoptando el formato clásico de las revistas de Bruguera (como *Pulgarcito* o *Tío Vivo*) pero con una personalidad propia, más dinámica y, en ocasiones, más sofisticada. Fue en este escenario donde se dieron cita algunos de los mejores pinceles del país, convirtiendo a la publicación en un hervidero de creatividad satírica.

El alma de *Din Dan* reside en su plantel de personajes, muchos de los cuales han pasado a formar parte del imaginario colectivo. Es imposible hablar de esta revista sin mencionar a Anacleto, Agente Secreto, la obra maestra de Manuel Vázquez. A través de sus páginas, el lector se sumerge en una parodia brillante del género de espionaje, donde el glamour de James Bond es sustituido por la precariedad, los cigarrillos incombustibles y las misiones absurdas en desiertos infinitos. Anacleto representaba al "currante" español atrapado en una estructura jerárquica ridícula, un tema recurrente y muy querido por el público de la época.

Otro pilar fundamental de la revista fue Sir Tim O'Theo, creado por el genial Raf (Joan Rafart). Esta serie transportaba a los lectores a la campiña inglesa de Bellotha Village para parodiar las novelas de Sherlock Holmes. Con un dibujo elegante y un humor basado en el malentendido y la flema británica, Raf logró una de las series más equilibradas y estéticamente bellas de la factoría Bruguera. Junto a ellos, convivían otras joyas como *La Familia Churumbel*, también de Vázquez, que exploraba el humor costumbrista desde una perspectiva pícara y marginal, o las colaboraciones de figuras de la talla de Francisco Ibáñez, quien aportó su inconfundible estilo de slapstick y acción frenética.

Lo que hacía especial a *Din Dan* frente a otras publicaciones de la época era su capacidad para equilibrar el humor más blanco y físico con una sutil crítica social. Bajo la apariencia de chistes inofensivos, los autores lograban colar pinceladas sobre la burocracia, la escasez económica y las aspiraciones de una clase media que empezaba a asomar la cabeza en la España del "desarrollismo". Todo ello envuelto en un diseño de página vibrante, con viñetas abigarradas de detalles y un uso del color que, aunque limitado por las técnicas de impresión de la época, resultaba hipnótico para los lectores que esperaban cada semana su ejemplar en el quiosco.

En definitiva, *Din Dan* es mucho más que un "tebeo" antiguo; es una pieza de arqueología cultural que captura el ingenio de una escuela de autores que, con recursos limitados y bajo la atenta mirada de la censura, lograron construir un universo de risas y evasión. Sumergirse hoy en sus páginas es redescubrir un estilo de dibujo dinámico, unos guiones afilados y una forma de entender la narrativa visual que sentó

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