Chica Tato y Clodoveo

Dentro del vasto y coloridísimo panteón de la Escuela Bruguera, existen joyas que, aunque a veces eclipsadas por los gigantes como Mortadelo o Zipi y Zape, representan la esencia pura de una época y de un estilo artístico inigualable. "Chica Tato y Clodoveo", creada por el magistral Juan Rafart Roldán, más conocido como Raf, es una de esas obras imprescindibles para entender la evolución del humor gráfico español y la transición social de los años 60 y 70.

Esta serie, que brilló con luz propia en cabeceras míticas como *Tío Vivo* o *El DDT*, nos presenta una crónica urbana, dinámica y profundamente estética de la juventud de su tiempo. La sinopsis nos sitúa en una España que empezaba a abrirse a las influencias exteriores, donde la moda "ye-yé", el desarrollismo y las nuevas aspiraciones de la clase media formaban el telón de fondo de las peripecias de sus protagonistas.

Los protagonistas: El contraste como motor cómico

En el centro de la narrativa encontramos a la Chica Tato. Ella es la encarnación de la modernidad de finales de los sesenta. Con su melena corta, sus minifaldas a la última moda y sus botas altas, Tato representa a la mujer joven, independiente y segura de sí misma que empezaba a reclamar su espacio en la sociedad. No es solo un interés romántico; es un personaje con agencia, estilo y una personalidad vibrante que a menudo pone a prueba la paciencia y la capacidad de su acompañante.

Por otro lado, tenemos a Clodoveo, su eterno pretendiente y novio. Clodoveo es, en muchos sentidos, el heredero del "antihéroe" de Bruguera, pero con un toque de elegancia desgarbada que solo Raf sabía dibujar. Es un hombre larguirucho, de nariz prominente y gestos exagerados, cuya principal misión en la vida parece ser impresionar a Tato o, al menos, sobrevivir a las situaciones sociales en las que se ve envuelto. Clodoveo es bienintencionado, pero sufre de una torpeza crónica y una mala suerte legendaria que lo arrastran a equívocos constantes.

La dinámica de la serie

Las historias de "Chica Tato y Clodoveo" suelen estructurarse en gags de una o dos páginas, donde la acción es trepidante. El conflicto suele nacer de la vida cotidiana: una cita en un restaurante elegante que sale mal, un intento de Clodoveo por practicar un deporte de moda para impresionar a Tato, o las complicaciones de lidiar con parientes y vecinos entrometidos.

Lo que eleva a esta obra por encima de la media es el estilo visual de Raf. Influenciado profundamente por la escuela franco-belga (especialmente por el dinamismo de Franquin), Raf dota a sus personajes de una elasticidad asombrosa. Cada viñeta está llena de detalles: la arquitectura de la ciudad, el diseño de los muebles, la moda de los transeúntes… Todo contribuye a crear una atmósfera cosmopolita y sofisticada, pero siempre bajo el filtro de la sátira costumbrista española.

Un reflejo social sin moralejas pesadas

A diferencia de otros cómics de la época que podían resultar moralizantes, "Chica Tato y Clodoveo" se centra en el humor situacional y en la observación de los tipos humanos. Vemos el choque entre la tradición (representada a veces por personajes secundarios de mentalidad cerrada) y la frescura de la juventud. Sin embargo, el cómic nunca pierde su tono amable y festivo. Es una celebración de la vida urbana, de los flirteos, de las pequeñas ambiciones y de los fracasos estrepitosos que todos hemos experimentado alguna vez al intentar dar una imagen que no nos corresponde.

Por qué leerlo hoy

Leer "Chica Tato y Clodoveo" en la actualidad es realizar un viaje en el tiempo con un guía de lujo. Es apreciar el trazo suelto, elegante y vibrante de uno de los mejores dibujantes que ha dado España. Raf no solo dibujaba chistes; dibujaba movimiento y elegancia. La química entre Tato y Clodoveo es atemporal: ella es el ancla de realidad y él es el caos en movimiento.

En conclusión, esta obra es un testimonio gráfico de una era de cambios, empaquetado en un formato de comedia de enredos. Es el cómic ideal para quien busca no solo una risa inteligente, sino también deleitarse con un dibujo que parece cobrar vida propia en cada página. "Chica Tato y Clodoveo" no es solo una historieta de novios; es el retrato de una generación que quería ser moderna en un mundo que todavía estaba aprendiendo a serlo.

Deja un comentario