Muppet Robin Hood

Muppet Robin Hood: Una Sinfonía de Caos, Flechas y Fieltro

Cuando se trata de adaptar clásicos de la literatura, pocos grupos tienen el carisma y la irreverencia necesarios para transformar una leyenda épica en una comedia de enredos tan efectiva como los Muppets. Publicado originalmente por BOOM! Studios bajo su sello BOOM! Kids, *Muppet Robin Hood* es una miniserie de cuatro números que traslada el folclore inglés al vibrante y caótico universo de Jim Henson. Como experto en el medio, puedo afirmar que esta obra no es simplemente una parodia, sino una reinterpretación que entiende perfectamente tanto el material de origen como la psicología de sus protagonistas de felpa.

La premisa nos sitúa en el corazón del bosque de Sherwood, en una Inglaterra medieval que se siente sospechosamente parecida a un set de televisión. La historia sigue la estructura clásica: un héroe proscrito que roba a los ricos para dárselo a los pobres, enfrentándose a la tiranía de un gobernante injusto. Sin embargo, en el momento en que Kermit la Rana (la Rana René/Gustavo) aparece en pantalla —o mejor dicho, en viñeta— enfundado en sus mallas verdes y portando su arco, sabemos que las reglas de la lógica narrativa han quedado suspendidas en favor del humor *slapstick* y los juegos de palabras.

El casting de personajes es, sin duda, el punto más fuerte de este cómic. Kermit asume el papel de Robin Hood, interpretándolo con su característica mezcla de optimismo inquebrantable y frustración contenida ante la incompetencia de quienes lo rodean. A su lado, encontramos a Fozzie el Oso como Little John (Pequeño Juan), cuya principal contribución a la causa rebelde no son sus músculos, sino una interminable batería de chistes malos que logran desesperar tanto a amigos como a enemigos.

La dinámica se vuelve explosiva con la aparición de Miss Piggy en el papel de Maid Marian. Lejos de ser la damisela en apuros de las baladas antiguas, esta Marian es una fuerza de la naturaleza, una mujer de armas tomar que no duda en recurrir al karate si Robin no se muestra lo suficientemente romántico o si el Sheriff de Nottingham se interpone en su camino. Por su parte, el papel del Sheriff recae sobre el Águila Sam, una elección brillante que permite al personaje canalizar su obsesión por la decencia, el orden y la "americanidad" (irónicamente en la Inglaterra medieval) contra el desorden alegre de los Merry Men.

El guion, a cargo de Tim Beedle, destaca por su capacidad para romper la cuarta pared. Los personajes son plenamente conscientes de que están en un cómic y de que están interpretando roles, lo que permite un metahumor que deleitará tanto a los lectores infantiles como a los adultos. Gonzo y Camilla la Gallina actúan como una suerte de narradores/juglares (asumiendo el rol de Will Scarlet), aportando ese toque surrealista y temerario que solo Gonzo puede ofrecer.

Visualmente, el arte de Armand Villavert Jr. es una delicia. Capturar la expresividad de una marioneta en un dibujo estático es un reto, pero Villavert lo logra mediante líneas dinámicas y una paleta de colores vibrante que evoca la estética de los años dorados de *

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