Hablar de Zipi y Zape es, esencialmente, recorrer la historia sentimental de varias generaciones de lectores en España e Hispanoamérica. En esta cuidada edición de Ediciones B, nos reencontramos con la obra cumbre de José Escobar, uno de los "cinco grandes" de la mítica Escuela Bruguera. Esta recopilación no es solo un ejercicio de nostalgia, sino una puerta de entrada a un universo de humor costumbrista, travesuras interminables y una crítica social sutil pero implacable que sigue manteniendo su frescura décadas después de su creación.
La premisa, en apariencia sencilla, es el motor de una comedia de enredos infinita. Los protagonistas son dos hermanos gemelos, Zipi (el rubio) y Zape (el moreno), cuya energía inagotable y curiosidad insaciable los empujan constantemente a intentar "ayudar" en casa, mejorar su entorno o, simplemente, buscar una recompensa que siempre les es esquiva: la famosa bicicleta o el balón de fútbol. Sin embargo, en el universo de Escobar, las buenas intenciones de los gemelos suelen pavimentar el camino hacia el desastre más absoluto, desencadenando situaciones caóticas que terminan, irremediablemente, con los hermanos enfrentando los castigos de su estricto pero caricaturesco padre.
El ecosistema de personajes que rodea a los gemelos es uno de los puntos fuertes de esta edición. Encontramos a Don Pantuflo Zapatilla, el patriarca de la familia, un catedrático de Filatelia y Numismática que representa la autoridad pomposa y algo anacrónica de la época. Su esposa, Doña Jaimita, actúa como el eje emocional del hogar, tratando de mediar entre la severidad de su marido y las ocurrencias de sus hijos. No podemos olvidar a figuras secundarias pero esenciales como Don Minervo, el maestro de la escuela cuya paciencia es puesta a prueba diariamente, o el repelente Sapientín, el primo superdotado que sirve como contrapunto perfecto a la rebeldía de los protagonistas.
Lo que hace que esta edición de Ediciones B sea tan valiosa es la capacidad de apreciar la evolución del trazo de Escobar. El autor despliega un dominio magistral de la narrativa visual; sus viñetas están llenas de detalles, desde el mobiliario típico de la clase media española de mediados del siglo XX hasta los gestos exagerados que beben directamente del *slapstick* cinematográfico. El lenguaje utilizado es otro de los tesoros del cómic: un castellano rico, a veces deliberadamente arcaico en boca de Don Pantuflo, que dota a la obra de una personalidad literaria única.
A través de las páginas de este tomo, el lector asiste a una sucesión de historietas autoconclusivas que, leídas en conjunto, forman un mosaico fascinante sobre la infancia, la disciplina y el ingenio. Zipi y Zape no son niños malvados; son agentes del caos que chocan frontalmente con un mundo adulto lleno de reglas rígidas. Esa tensión entre el deseo de libertad infantil y la estructura social es lo que permite que el cómic trascienda su tiempo.
Esta edición de Ediciones B rescata la esencia de las "joyas literarias" del tebeo, presentando las aventuras con una calidad de impresión que permite disfrutar de los colores vibrantes y la línea cinética de Escobar. Es una obra indispensable tanto para el coleccionista que desea recuperar las lecturas de su niñez como para el nuevo lector que busca entender por qué estos dos hermanos se convirtieron en iconos culturales.
En resumen, Zipi y Zape es un monumento al humor gráfico. Es la crónica de una España que ya no existe, pero poblada por sentimientos y situaciones —la rebeldía, el castigo, la esperanza de un premio, el amor familiar— que son universales y eternos. Sumergirse en estas páginas es asegurar una sonrisa y redescubrir por qué, a pesar de terminar tantas veces en el "cuarto de los ratones", Zipi y Zape siempre regresan con una nueva idea bajo el brazo, listos para poner el mundo del revés una vez más.