Dentro del vasto y colorido panteón del cómic español, pocas figuras evocan tanta nostalgia y admiración técnica como el Pulgarcito de Juan López Fernández, mejor conocido como Jan. Aunque el nombre de Pulgarcito ha bautizado a diversas cabeceras y personajes a lo largo de la historia de la Editorial Bruguera, la versión creada por el padre de *Superlópez* a principios de los años 80 destaca por ser una joya de la narrativa visual y la imaginación desbordante. En el corazón de esta obra se encuentra una de las parejas más icónicas y equilibradas del tebeo: el pequeño Pulgarcito y su inseparable compañero, el Gato Negro.
Esta obra no es simplemente una adaptación del cuento clásico de Perrault, sino una reinvención absoluta que traslada al protagonista a un entorno contemporáneo (para la época) y lo lanza a una serie de aventuras que desafían las leyes de la lógica y el espacio. Pulgarcito es un niño de corta estatura, pero de una curiosidad infinita, que posee la asombrosa capacidad de transitar entre el mundo real y los universos de la fantasía, la literatura y la historia. Sin embargo, su viaje no sería el mismo sin la presencia del Gato Negro, un felino de pelaje azabache que actúa como el contrapunto perfecto a la inocencia del niño.
El Gato Negro no es una mascota convencional. Dotado de una personalidad sarcástica, un tanto escéptica y profundamente pragmática, este personaje se convierte en la voz de la conciencia (y a veces del cinismo) que acompaña a Pulgarcito. Mientras el niño se lanza de cabeza a lo desconocido con una sonrisa y un valor inquebrantable, el gato suele comentar la jugada con un humor seco, aportando una capa de lectura para el público más adulto que sabe apreciar la ironía detrás de las situaciones fantásticas. La dinámica entre ambos es el motor emocional de la serie: una amistad incondicional forjada en el peligro, el asombro y el humor.
La premisa de sus aventuras suele arrancar en la cotidianidad de un hogar humilde, pero rápidamente escala hacia lo extraordinario. Gracias a un enfoque narrativo magistral, Jan utiliza los libros y la imaginación como portales. Pulgarcito y Gato Negro pueden aparecer de repente en las páginas de *Los viajes de Gulliver*, enfrentarse a gigantes, viajar al espacio exterior o retroceder en el tiempo para conocer civilizaciones perdidas. Lo fascinante de esta obra es que, a pesar de su tono aparentemente infantil, posee una profundidad temática y una riqueza cultural asombrosas. Cada historieta es una invitación a la lectura, un homenaje a los clásicos de la literatura universal y una lección de humildad y astucia.
Visualmente, el cómic es una exhibición de virtuosismo. Jan, en el apogeo de su carrera, despliega un dibujo detallista hasta el extremo. Sus viñetas están vivas; los fondos no son meros decorados, sino ecosistemas llenos de pequeños detalles, personajes secundarios realizando acciones paralelas y una arquitectura que parece respirar. El diseño de Pulgarcito, con su característica gorra y su mirada despierta, contrasta con la elegancia sinuosa y las expresiones casi humanas del Gato Negro. La narrativa visual es fluida, dinámica y utiliza el color de una manera que realza la atmósfera mágica de cada relato.
Sin entrar en detalles que arruinen la experiencia de lectura, podemos decir que el lector encontrará en estas páginas un sentido del "maravillarse" que pocos cómics logran mantener de principio a fin. No hay villanos planos ni conflictos gratuitos; los obstáculos que enfrentan Pulgarcito y Gato Negro suelen resolverse mediante el ingenio, la bondad y la comprensión del entorno. Es una obra que celebra la inteligencia del niño y la lealtad del animal, recordándonos que no importa cuán pequeño seas si tu capacidad de soñar es lo suficientemente grande.
En conclusión, 'Pulgarcito – Gato Negro' es un pilar fundamental del cómic europeo. Es una obra que trasciende su tiempo y que sigue funcionando hoy día como un portal hacia mundos donde todo es posible. Para el nuevo lector, es el descubrimiento de un universo rico y detallado; para el veterano, es el reencuentro con una pareja de amigos que enseñaron a toda una generación que la