Chicos 2 Etapa

Hablar de la revista "Chicos" es adentrarse en el corazón mismo de la edad de oro del tebeo español. Sin embargo, referirse específicamente a su 2ª Etapa (aquella que se consolida a partir de 1950 bajo el sello de la mítica editora Consuelo Gil) es hablar de un momento de transformación, madurez artística y un esfuerzo titánico por modernizar la narrativa gráfica en una España que buscaba, desesperadamente, ventanas hacia la aventura y la imaginación.

Como experto en el noveno arte, describir esta etapa requiere entender que no estamos ante un simple cuaderno de historietas, sino ante una de las publicaciones más influyentes de la posguerra, que en esta segunda fase intentó refinar su propuesta para competir en un mercado cada vez más exigente. La 2ª Etapa de *Chicos* representa el paso del formato vertical clásico a una presentación más estilizada, con una mejora notable en la calidad del papel y una apuesta decidida por el color y la composición cinematográfica.

El alma de la revista: La aventura como estandarte

La sinopsis de esta etapa se define por la diversidad de sus mundos. En sus páginas, el lector no encontraba una sola historia, sino un mosaico de realidades que desafiaban las fronteras geográficas de la época. El eje central seguía siendo la aventura pura, pero con un barniz de sofisticación técnica que pocos competidores podían igualar.

El gran protagonista de esta era, y el motor emocional de la revista, sigue siendo Cuto. Bajo la pluma y el pincel del maestro Jesús Blasco, Cuto no es solo un joven aventurero; es el símbolo de una generación. En esta segunda etapa, las peripecias de Cuto abandonan la ingenuidad de los primeros años para adentrarse en tramas más complejas, con un uso del claroscuro y una narrativa visual que bebía directamente del cine negro y de los grandes autores estadounidenses como Milton Caniff. Cuto viaja por el mundo, resuelve misterios y se enfrenta a peligros que, aunque exóticos, mantienen un realismo emocional que conectaba profundamente con los jóvenes de la época.

Un elenco de autores irrepetible

Pero *Chicos* en su segunda etapa no era solo Blasco. La revista funcionó como una academia de talentos donde nombres como Mariano Zaragüeta, Emilio Freixas y Ángel Puigmiquel desplegaron su virtuosismo. La sinopsis de esta etapa incluye una variedad de géneros asombrosa: desde el *western* crepuscular que anticipaba la estética del cine de serie B, hasta historias de ambientación histórica que, a pesar de la censura de la época, lograban transmitir valores de nobleza y valentía sin caer en el adoctrinamiento burdo.

El estilo visual de esta etapa se caracteriza por una transición fascinante. Los autores empezaron a experimentar con la puesta en página, rompiendo la rigidez de las viñetas tradicionales para crear secuencias de acción mucho más dinámicas. El dibujo se volvió más detallado, las anatomías más precisas y los fondos cobraron una importancia vital, transportando al lector a selvas impenetrables, desiertos infinitos o ciudades europeas llenas de sombras y secretos.

El contexto y la narrativa

La sinopsis editorial de esta 2ª Etapa nos cuenta la historia de una revista que quería crecer con sus lectores. Las secciones de texto, las curiosidades y el correo del lector creaban una comunidad que iba más allá de la lectura pasiva. Era un espacio donde se fomentaba la curiosidad intelectual. Las tramas de las series principales evitaban los finales simplistas, apostando por cliffhangers que mantenían la tensión semana tras semana, construyendo una épica de la cotidianidad y lo extraordinario.

En esta etapa, *Chicos* también se permitió explorar el humor, aunque siempre con un toque de elegancia que la diferenciaba de otras publicaciones más satíricas o infantiles. Era, en esencia, una revista para "chicos" que aspiraban a ser hombres de mundo, ofreciendo un refugio de calidad estética en un entorno a menudo gris.

Conclusión para el coleccionista y el neófito

Entrar en la 2ª Etapa de *Chicos* es descubrir por qué el cómic español es respetado a nivel mundial. Es el testimonio de una industria que, con recursos limitados pero un talento desbordante, fue capaz de crear iconos. No hay spoilers posibles en una obra que se basa en la maravilla del descubrimiento visual y en la cadencia perfecta de sus guiones de aventuras.

Para el lector actual, esta etapa es una lección de narrativa gráfica: cómo contar mucho con una sola imagen, cómo usar el color para dictar el estado de ánimo de una escena y cómo mantener vivo el espíritu de la aventura clásica. *Chicos 2ª Etapa* no es solo un objeto de nostalgia; es un monumento al arte secuencial que sentó las bases de todo lo que vino después en la historieta europea. Una obra imprescindible para entender que, antes de los superhéroes modernos, hubo héroes de carne, hueso y tinta que nos enseñaron a soñar.

Deja un comentario