Dentro del vasto y riquísimo ecosistema de la historieta española, pocos personajes poseen la carga simbólica, la profundidad sociológica y la maestría narrativa de Carpanta, la creación más emblemática del genial José Escobar. Hablar de *Super Carpanta* no es solo referirse a una publicación o a una serie de historietas, sino a la consagración de un mito de la cultura popular que logró transformar una tragedia humana —el hambre— en una de las comedias más brillantes y punzantes del noveno arte.
El origen de un icono
Carpanta nació en las páginas de la revista *Pulgarcito* en 1947, en una España de posguerra marcada por la escasez y el racionamiento. Sin embargo, la cabecera *Super Carpanta*, lanzada décadas después por la mítica Editorial Bruguera, sirvió para recopilar y dar un formato de mayor envergadura a las desventuras de este inolvidable vagabundo. En estas ediciones, el lector se encuentra con una versión pulida y madura de un personaje que, a pesar de los cambios sociales, nunca perdió su esencia: la búsqueda incansable de algo que llevarse a la boca.
El protagonista: Un caballero entre ruinas
Lo primero que llama la atención de Carpanta es su indumentaria. A pesar de vivir bajo un puente y carecer de recursos, viste con una dignidad anacrónica. Su cuello alto de pajarita, su sombrero canotier (un tanto raído) y su manta al hombro configuran la imagen de un "gentleman" caído en desgracia. Este diseño no es casual; Escobar dota a su protagonista de una elegancia moral que contrasta violentamente con su realidad física. Carpanta no es un delincuente ni un pícaro malintencionado; es una víctima del destino que intenta mantener el decoro mientras su estómago ruge con la fuerza de un león.
La premisa narrativa: El mito de Sísifo en clave de humor
La estructura de las historias de *Super Carpanta* sigue un patrón que, lejos de agotarse, se convierte en un ritual esperado por el lector. El protagonista vislumbra una oportunidad de comer: un concurso, un trabajo temporal, la generosidad de un extraño o un descuido en un escaparate. El objeto del deseo suele ser siempre el mismo: un suculento pollo asado, dibujado por Escobar con una maestría que casi permite olerlo a través del papel.
Sin embargo, el genio de la serie reside en el "mecanismo de la frustración". Por una carambola del destino, un malentendido o un exceso de honradez, el manjar siempre se escapa de las manos de Carpanta en la última viñeta. Esta repetición convierte al personaje en una figura trágica, pero su resiliencia y su capacidad para volver a intentarlo al día siguiente lo elevan a la categoría de héroe de la supervivencia.
El universo secundario
En *Super Carpanta*, el protagonista no está solo. Destaca la figura de Protasio, su mejor amigo y, a menudo, su némesis involuntaria. Protasio es el contrapunto perfecto: alguien que, sin ser rico, suele tener la suerte de comer regularmente, lo que genera situaciones de una ironía deliciosa y cruel. También es frecuente ver a Valeriano, otro compañero de penurias, y las constantes apariciones de figuras de autoridad o ciudadanos de clase media que miran a Carpanta con una mezcla de desprecio y paternalismo, reflejando las tensiones sociales de la época.
Estilo artístico y legado
El dibujo de José Escobar en *Super Carpanta* es una lección de narrativa visual. Su trazo es limpio, dinámico y extremadamente expresivo. La capacidad de Escobar para dibujar el hambre —esas mejillas hundidas y esos ojos soñadores— sin caer en lo macabro es un equilibrio prodigioso. Los escenarios, desde las calles adoquinadas hasta el interior de las casas burguesas, están retratados con un detalle que sirve como crónica histórica de la España del siglo XX.
*Super Carpanta* no es solo un cómic para reír; es una obra que utiliza el humor negro y la sátira para denunciar la indiferencia social. A través de sus páginas, el lector descubre que el hambre de Carpanta no es solo física, sino también una metáfora de la aspiración humana por una vida mejor que siempre parece estar a un paso de distancia, pero que nunca se alcanza.
En conclusión, adentrarse en un ejemplar de *Super Carpanta* es descubrir una de las cumbres de la "Escuela Bruguera". Es una lectura imprescindible para entender la evolución del cómic europeo y para disfrutar de un personaje que, a pesar de no haber probado bocado en más de setenta años, sigue alimentando la imaginación y el corazón de generaciones de lectores. Una obra maestra donde la risa y la melancolía caminan de la mano bajo el mismo puente.