Petete Revista: El Legado Educativo y Narrativo de Manuel García Ferré
Hablar de la *Revista Petete* es adentrarse en uno de los capítulos más brillantes y entrañables de la historia del cómic y la edición infantil en lengua castellana. Surgida de la mente privilegiada de Manuel García Ferré —el indiscutible "Walt Disney argentino"—, esta publicación no fue simplemente un conjunto de viñetas, sino un fenómeno cultural que definió el aprendizaje recreativo para varias generaciones en Argentina, España y gran parte de Latinoamérica durante las décadas de los 70 y 80.
Como experto en el noveno arte, es fascinante analizar cómo Petete logró amalgamar dos mundos que a menudo se consideran opuestos: la educación formal y el entretenimiento puro. La revista no nació en el vacío; fue la extensión impresa del éxito televisivo de un pequeño pingüino de la Patagonia, caracterizado por su gorro de lana con pompón y un chupete colgado al cuello, que presentaba cortos enciclopédicos bajo el lema: *"El libro gordo te enseña, el libro gordo entretiene, y yo te digo contento, hasta la revista que viene"*.
La estructura de una obra maestra del "Edutainment"
La sinopsis de *Petete Revista* nos presenta un viaje multidimensional. Cada número estaba diseñado como una pequeña enciclopedia coleccionable, pero envuelta en el dinamismo de una revista de historietas. El protagonista, Petete, actuaba como el maestro de ceremonias, un guía sabio pero humilde que invitaba a los lectores a descubrir los secretos del universo, la historia de las civilizaciones, las maravillas de la naturaleza y los avances de la tecnología.
El contenido se distribuía de forma magistral. Por un lado, encontrábamos las secciones de divulgación científica y cultural, redactadas con una claridad meridiana que no subestimaba la inteligencia del niño. Estas páginas solían estar ilustradas con un realismo pedagógico que contrastaba con el estilo caricaturesco de las secciones de ficción. Por otro lado, la revista era un escaparate para el vasto universo de personajes de García Ferré. Entre sus páginas, los lectores podían seguir las aventuras de figuras icónicas como *Hijitus*, el superhéroe de Trulalá; *Anteojito*, el niño intelectual; o el bondadoso y despistado *Larguirucho*.
El valor narrativo y visual
Desde el punto de vista técnico, la revista destacaba por su altísima calidad de producción. El dibujo era limpio, con una línea clara que permitía una lectura fluida, ideal para el público infantil. Sin embargo, lo que realmente elevaba a *Petete* por encima de otras publicaciones de la época era su capacidad para crear una narrativa transmedia *avant la lettre*. Los niños no solo leían una historia; a menudo, la revista incluía láminas escolares, troquelados, figuritas (cromos) y los famosos fascículos del "Libro Gordo de Petete", que los lectores podían encuadernar para crear su propia enciclopedia temática.
La sinopsis narrativa de sus historietas internas solía centrarse en valores universales: la amistad, la justicia, la curiosidad y el esfuerzo. No había cinismo en sus páginas. Petete, como personaje, representaba la inocencia inquisitiva. No era un héroe de acción, sino un héroe del conocimiento. Su "arma" era el libro, y su campo de batalla era la ignorancia. Esta premisa, que podría sonar árida, se transformaba en pura magia gracias al carisma del personaje y a la capacidad de García Ferré para dotar de alma a sus creaciones.
Un impacto que trasciende el papel
Entrar en el mundo de *Petete Revista* es comprender una época donde el papel era el principal portal hacia lo desconocido. Para un niño de los años 70 u 80, recibir el nuevo número de la revista era equivalente a abrir una ventana al mundo. La publicación lograba que el lector se sintiera parte de un club de exploradores del saber.
En resumen, *Petete Revista* es una pieza fundamental para entender la evolución del cómic educativo. No solo entretenía con sus peripecias y personajes secundarios llenos de color y humor, sino que cumplía una función social de alfabetización y divulgación cultural. Es, en esencia, el testimonio de una visión editorial que creía que el entretenimiento podía ser el vehículo perfecto para la sabiduría. Para cualquier coleccionista o estudioso del cómic, Petete no es solo un pingüino con un libro gordo; es el símbolo de una era donde aprender era la mayor aventura de todas.