Gente Menuda: El Tesoro Dominical de la Historieta Española
Hablar de *Gente Menuda* no es simplemente referirse a una publicación de historietas; es invocar una de las instituciones culturales más influyentes en la educación sentimental y visual de varias generaciones de lectores en España. Como experto en el noveno arte, abordar este título requiere entenderlo no como un cómic unitario, sino como un crisol, un suplemento legendario vinculado al diario *ABC* que, a lo largo de sus diversas etapas, supo capturar la esencia de la aventura, el humor y la vanguardia gráfica.
Un Origen Centenario
La historia de *Gente Menuda* comienza a principios del siglo XX, concretamente en 1904, cuando nace como un suplemento infantil dentro de las páginas de *ABC*. En esta primera época, la publicación fue pionera en entender que el público infantil merecía una narrativa propia, digna y de calidad. Fue el hogar de personajes icónicos como *Celia*, la inolvidable creación de Elena Fortún, cuyas historias trascendieron el papel para convertirse en un símbolo de la literatura infantil española. En estos años, el suplemento se caracterizó por una estética modernista y un cuidado editorial que lo situaba a la vanguardia de Europa.
La Época Dorada y la Diversidad de Estilos
Sin embargo, para muchos coleccionistas y aficionados contemporáneos, el nombre de *Gente Menuda* evoca irremediablemente su "tercera etapa", iniciada a finales de la década de los 80. En este periodo, el suplemento se transformó en una revista a todo color que acompañaba los domingos al periódico, convirtiéndose en una ventana abierta a los mejores cómics del mundo.
Lo que hacía especial a *Gente Menuda* era su eclecticismo. No se casaba con un solo género o escuela. En sus páginas, el lector podía saltar de la sofisticación de la "línea clara" franco-belga a la energía desbordante de los superhéroes estadounidenses, sin olvidar el inconfundible humor de la escuela española. Fue aquí donde muchos niños descubrieron las aventuras de *Tintín* o *Astérix*, presentadas con una calidad de impresión y traducción que nada tenía que envidiar a los álbumes de lujo.
Un Reparto de Lujo
La sinopsis de *Gente Menuda* es, en realidad, la sinopsis de la historia del cómic mismo. Bajo su cabecera desfilaron firmas de la talla de Francisco Ibáñez, con sus incombustibles *Mortadelo y Filemón*, y autores internacionales que trajeron a España las peripecias de *Spiderman* o *Los Cuatro Fantásticos* en un formato accesible para el gran público.
Pero el suplemento no se limitaba a importar éxitos. Fue un laboratorio para el talento nacional. Dibujantes y guionistas españoles encontraron en sus páginas un espacio para experimentar con series que mezclaban lo didáctico con el puro entretenimiento. Desde adaptaciones de clásicos de la literatura hasta series de ciencia ficción y misterio, el contenido estaba diseñado para estimular la imaginación sin subestimar la inteligencia del joven lector.
Más que Viñetas: Un Vínculo Generacional
El valor de *Gente Menuda* residía en su capacidad para crear un ritual. El domingo no empezaba con el desayuno, sino con la apertura del suplemento. Sus páginas no solo ofrecían evasión; ofrecían una educación visual. A través de sus secciones de pasatiempos, concursos y artículos divulgativos, la revista fomentaba una curiosidad insaciable por el mundo, la historia y la ciencia, siempre utilizando el lenguaje del cómic como vehículo principal.
Sin caer en spoilers sobre las tramas de las múltiples series que albergó —muchas de las cuales tenían arcos argumentales que mantenían al lector en vilo durante meses—, se puede decir que el hilo conductor de *Gente Menuda* era la búsqueda de la maravilla. Ya fuera en el fondo del mar, en el espacio exterior o en una comunidad de vecinos madrileña, la revista celebraba la capacidad del dibujo para contar historias universales.
Legado y Conclusión
Hoy en día, *Gente Menuda* es recordada con una nostalgia reverencial. Representa una era en la que el cómic ocupaba un lugar central en la prensa generalista, validando la historieta como una herramienta de lectura fundamental. Para el experto, es el ejemplo perfecto de cómo una publicación puede evolucionar con los tiempos sin perder su