42 Agentes Intergalácticos es una obra fundamental dentro de la ciencia ficción contemporánea del cómic español, fruto de la colaboración entre dos talentos consolidados de la industria: el guionista Víctor Santos y el dibujante Pere Pérez. Publicada originalmente por Aleta Ediciones, esta obra se aleja de las convenciones más ingenuas del género para ofrecer una visión cruda, dinámica y profundamente procedimental de lo que significa mantener el orden en un universo vasto, caótico y poblado por civilizaciones tecnológicamente avanzadas pero moralmente ambiguas.
La premisa del cómic nos sitúa en un futuro donde la galaxia está cartografiada y dividida en sectores de vigilancia. El cuerpo de Agentes Intergalácticos actúa como una fuerza policial de élite, una mezcla entre los "Peacekeepers" de la ciencia ficción clásica y los agentes de la ley del género negro. El título hace referencia directa al Sector 42, una zona fronteriza y conflictiva que sirve de escenario principal para las misiones de los protagonistas. La narrativa no se pierde en explicaciones innecesarias sobre el funcionamiento de la propulsión hiperespacial, sino que se centra en la ejecución del deber, la burocracia del control estelar y la resolución de conflictos diplomáticos y criminales a gran escala.
El eje central de la historia recae en la figura de Eron, un agente veterano, cínico y curtido en mil batallas, cuya perspectiva del universo está teñida por los años de servicio en las zonas más peligrosas del cosmos. A través de sus ojos, y de su interacción con diferentes compañeros y reclutas, el lector descubre la complejidad sociopolítica de la galaxia. La dinámica de "pareja de policías" (buddy movie) se traslada aquí al entorno espacial, permitiendo que el guion de Víctor Santos explore el contraste entre el idealismo de los nuevos agentes y el pragmatismo descarnado de quienes ya han visto caer imperios enteros.
Estructuralmente, el cómic se organiza en misiones que, aunque pueden leerse con cierta independencia, van tejiendo una red de conspiraciones mucho mayor. Los conflictos presentados varían desde el tráfico de tecnología prohibida y el terrorismo interestelar hasta crisis biológicas que amenazan con extinguir sistemas solares completos. Santos demuestra su maestría en el género negro —campo en el que es un referente internacional— al aplicar los tropos del *noir* a un entorno de naves espaciales y alienígenas, logrando que la tensión se mantenga constante sin necesidad de recurrir a soluciones fáciles o *deus ex machina*.
En el apartado visual, Pere Pérez realiza un trabajo de diseño de producción excepcional. La creación de razas alienígenas huye de los antropomorfismos perezosos; cada especie tiene una anatomía coherente y una estética que refleja su cultura y origen planetario. El diseño de la tecnología y las naves espaciales apuesta por una funcionalidad industrial, alejándose de la estética limpia y pulcra de otras sagas espaciales para abrazar un estilo más cercano al "futuro usado" de obras como *Alien* o *Star Wars*. La narrativa visual de Pérez es fluida y cinematográfica, destacando especialmente en las secuencias de acción, donde el uso del encuadre y el ritmo de las viñetas transmiten una sensación de urgencia y peligro real.
El mundo de 42 Agentes Intergalácticos se siente vivo y preexistente al lector. No es un escenario de cartón piedra construido para una sola historia, sino un universo con historia, leyes y prejuicios propios. Los agentes no son superhéroes invulnerables; son funcionarios de alto nivel que deben lidiar con la escasez de recursos, las órdenes contradictorias de sus superiores y la inmensa soledad que conlleva patrullar el vacío del espacio.
En definitiva, este cómic es una pieza de orfebrería para los amantes de la ciencia ficción dura y el género policial. Evita las florituras innecesarias para centrarse en una narrativa directa, unos personajes con claroscuros y un apartado artístico que aprovecha al máximo las posibilidades visuales del medio. Es una exploración sobre la justicia en un entorno donde la moralidad a menudo se diluye entre las estrellas, consolidándose como una lectura imprescindible para entender la evolución del cómic de género en España durante la última década.